¿Cómo salvar tu matrimonio?

RaimundoL

¿Cómo salvar tu matrimonio?

¿Cómo puedes salvar tu matrimonio en un tiempo en que esta institución está tan amenazada? Este mensaje sobre Génesis 2:24 recuerda que Dios creó el matrimonio y nos guía para enfrentar las dificultades y evitar decisiones apresuradas.

Introducción:

¿Cómo puedes salvar tu matrimonio? Esa es una pregunta muy frecuente para la mayoría de las personas hoy en día, puesto que la institución matrimonial nunca antes se había visto tan amenazada.

Si en estos momentos de tu vida estás pasando por problemas matrimoniales, te garantizo que existe una clave para ser feliz a pesar de los problemas de pareja y esa clave se encuentra en la palabra de Dios, razón por la cual resulta importante poner en práctica los consejos que nos da el Señor mediante ella.

Dificultades en el matrimonio

¿Estás atravesando demasiadas dificultades en tu matrimonio? ¿Sientes que la cadena está apunto de romperse y que ya no hay manera de salvar tu relación marital? ¿Piensas que por más que luches y te esfuerces por salvar tu matrimonio no vale la pena el esfuerzo?

Si es así, no te desesperes, vamos a analizar a continuación algunos aspectos que son fundamentales y que te ayudarán sin duda alguna a tener la posibilidad de salvar tu matrimonio para así llenarlo de felicidad y de éxito en la vida de pareja.

Dios fue el creador del matrimonio

Es importante recordar que el Originador del matrimonio es Nuestro Señor y Padre, y lo hizo al casar a Adán y Eva en el jardín de Edén. Por ende, debido a que él fue el que creó el matrimonio, no hay nadie mejor que él para ayudarnos a conocer cuáles son las pautas y los patrones de conducta que se deben seguir en la vida de pareja. Lo que sin duda alguna tendrá como resultado un matrimonio exitoso y verdaderamente feliz.

¿No le parece a usted que él considera impensable que lo rompamos a la ligera? Esto está en armonía con lo que dijo Cristo en Marcos 10:9 “Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”.

Lo cierto es que él no creó el matrimonio para que las parejas se separaran. Él lo creó para que vivieran toda la vida juntos en paz, felicidad, y armonía. Por esta razón, resulta absolutamente importante conocer cuáles son las bases bíblicas para poder separarse, y cuáles son las bases bíblicas para luchar por mantener a la institución matrimonial intacta. Veamos.

Cuándo un matrimonio cristiano es feliz y exitoso produce mucha satisfacción. Pero por el contrario cuando un matrimonio cristiano fracasa produce dudas, inseguridad, tristeza y muchísima frustración. Todo cristiano que está pensando en casarse tiene la oportunidad de dar a su matrimonio un buen comienzo siempre y cuando siga la guía del Señor.

Decisiones apresuradas

Por otra parte, una decisión apresurada o mal tomada a la hora de elegir con quien casarse puede provocarle dolor e insatisfacción. Por ejemplo, algunos jovencitos comienzan a salir con alguien cuando ni siquiera están preparados para afrontar las obligaciones matrimoniales.

Hay hermanos y hermanas de la Iglesia que encuentran un candidato en Internet y se lanzan apuradamente a casarse para lo que después resulta ser un matrimonio muy infeliz. Y otros fornican durante el noviazgo y después se casan, por lo que tal vez den comienzo a su vida de casados sintiendo mucha desconfianza entre ambos en vez de sentir respeto.

Hay cristianos que desobedecen el mandamiento estipulado en 1 Corintios 7:39 de casarse “con tal que sea en el Señor” y sufren después las terribles consecuencias de vivir en un hogar dividido donde uno sirve al Señor y el otro es mundano. Si ese es tu caso, pídele perdón y ayuda al Señor. Él no te libra de las consecuencias de tus errores del pasado, pero sí te da las fuerzas necesarias si estás arrepentido para que puedas sobrellevar los problemas.

Pero quienes son infelices con su pareja tal vez se pregunten: “¿De verdad vale la pena luchar por salvar este matrimonio tan infeliz? ¡Ojalá pudiera  devolver el tiempo y casarme con alguien distinto!”. Cuando los cristianos piensan así, tal vez sueñen con romper la relación y se digan: “¡Así tendré libertad otra vez! ¿Por qué no busco a un abogado y me divorcio?”

Otros piensan: “Aunque no tenga un motivo que se apoye en lo que dice la Biblia, ¿por qué mejor no dejo a mi pareja y vuelvo a disfrutar de la soltería?”.

No obstante, en vez de hacerse fantasías en la mente o de pensar en cómo pudo haber sido el matrimonio con otra persona, los cristianos tienen que buscar la guía del Señor y esforzarse al máximo por seguirla a pesar de estar atravesando  circunstancias que no les gustan por los momentos.

De esto podemos notar algo que es de vital importancia: el Señor no desea que los cristianos se divorcien por cualquier clase de motivo, de hecho, a menos que no sea porque alguno de los cónyuges ha infringido la ley de Dios y ha caído en las redes del adulterio, no hay ningún fundamento válido en la Palabra de Dios para para que los matrimonios se rompan.

Divorciarse por cualquier cosa

En Mateo 19:9 dijo Cristo: “Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera“. Pero tal vez te desesperes y digas: ¿cómo hago entonces si estoy atrapado en una relación matrimonial infeliz? ¿Acaso estoy obligado a permanecer en esta situación?

Un detalle que es bastante cierto y que muchas veces pasamos por alto cuando vemos que ha fracasado el matrimonio es que el fracaso matrimonial en sí, es un síntoma bastante claro de que la pareja no está llevando una espiritualidad saludable; sino que se encuentran en un estado espiritual lamentable debido al descuidar las cosas que deberían de estar haciendo para que el Señor los bendiga y poder así tener éxito.

Esto que decimos está en armonía con lo que dejó escrito por inspiración el Señor en 1 Timoteo 3:5 “pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?”

De todas maneras, no te desanimes hermano, ha habido muchísimos casos de personas que estaban a punto de romper su matrimonio y aún así encontraron una salida a sus problemas y hoy en día sus matrimonios son maravillosos, son felices, disfrutan de matrimonios verdaderamente unidos por el simple hecho de comenzar a seguir las instrucciones que nos ha dado el Señor para llevar una vida matrimonial enriquecedora y satisfactoria.

No encuentran pareja en la Iglesia

A veces hay hermanos que se desesperan porque no encuentran pareja en la Iglesia y terminan casándose con personas del mundo, esto ha llevado a que a la larga tengan muchísimos problemas maritales.

Entre ellos vivir en un hogar dividido, tener profundas diferencias a la hora de criar a los niños, y, entre otras cosas, lo más probable es que el cónyuge mundano termine siendo infiel, lo cual añade muchísima frustración y tristeza además de producir baja autoestima e incluso un sentimiento de decepción tan profundo que lleve a la a la depresión y a la desesperanza.

Si esto te está pasando, no te desesperes, vamos a leer juntos un consejo para las cristianas pero que también es útil para los varones de Dios, se encuentra en 1 Pedro 3:1-2 “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa.”

Por eso, si mantienes una conducta cristiana ejemplar, esto hará que tu cónyuge te admire y sienta motivación de unirse a ti para servir al Señor hombro a hombro.

Conclusión:

Por lo tanto hermanos, no se desesperen si están teniendo problemas matrimoniales. Por muy difícil que les parezca la situación,  por muy duras que le parezcan las circunstancias, hay buenas razones para no tirar la toalla y para no darnos por vencidos, sino para luchar por salvar esta sagrada institución como lo es el matrimonio ya que es el origen de la familia y ha sido fundado por Nuestro Señor, razón por la cual debemos valorarlo y debemos verlo como lo que es: un privilegio, un don de Dios.

Esfuérzate de corazón por complacer al Señor desde ya y en todo momento, así verás cumplidas en tu vida las palabras del profeta en Nehemías 8:10 “el gozo de Jehová [será] vuestra fuerza”.

A pesar de los problemas queridos hermanos, y de nuestras imperfecciones o de las imperfecciones que tenga nuestra pareja, debemos tener muy presente que si seguimos las sanas instrucciones que nos ha dado el Señor mediante su Santa Palabra, sin duda alguna cosecharemos el éxito, la felicidad y por supuesto tendremos la satisfacción y la alegría de ver que valió la pena el esfuerzo.

© Raimundo Linares. Todos los derechos reservados.

Raimundo Linares
Autor

Raimundo Linares

Siervo de Jesucristo y amante de la palabra de Dios. Me gusta redactar prédicas cristianas para la gloria de Dios. Saludos y bendiciones desde Caracas, Venezuela.

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