Sobre todo, cuida tu corazón

Luis Alberto Coria

Sobre todo, cuida tu corazón

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas Predica de hoy: Sobre todo, cuida tu corazón

Predicas Cristianas Lectura bíblica: Abdías 2:3-4

INTRODUCCIÓN

A lo largo de la vida de David vemos lo que Dios puede hacer con las personas que se disponen a ser canales para Su poder y buscan Su perdón para sus faltas; David nos muestra que el poder o la perfección humana no son cualidades imprescindibles para experimentar el poder de Dios.

David fue un hombre que llegó al corazón de Dios, reproduciendo en el suyo el corazón divino en lo intelectual, emocional y volitivo, ya que la concepción hebrea de “corazón” lo señala como el centro que gobierna todo el ser, y por lo tanto, todas sus acciones, es por esto que la Biblia usa la palabra corazón para referirse a esos tres aspectos que por otro lado sabemos que se encuentran en el alma, entonces, bien podríamos decir que el corazón es también el alma, conforme a las Escrituras, y en el Nuevo Testamento, la palabra corazón es sinónimo de persona.

Sobre todo, cuida tu corazón – Desarrollo

Pero antes de continuar leamos la Palabra de Dios en Abdías 2:3-4 “La soberbia de tu corazón te ha engañado, tú que moras en las hendiduras de las peñas, en tu altísima morada; que dices en tu corazón: ¿Quién me derribará a tierra?Si te remontares como águila, y aunque entre las estrellas pusieres tu nido, de ahí te derribaré, dice Jehová”

El corazón del hombre es contrario al corazón de Dios, pues es soberbio, duro, rebelde, egoísta y engañoso, entre otros muchos defectos, mientras que el de Dios es un corazón manso y humilde; es por esto que desde el principio Dios muestra al hombre la necesidad del arrepentimiento y conversión del corazón, remarcando que necesita un corazón nuevo, de manera que le promete: “Les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne,para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan” Ezequiel11:19.

A través de los profetas, Dios llamaba a Israel para que se volvieran de sus malos caminos y convirtieran su corazón, pero ellos, se marchaban tras sus ídolos y cometían toda clase de pecados; y así es el corazón del género humano, con excepción de Jesucristo, y por esto Esteban decía a los judíos: “¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros” Hechos 7:51, puesto que una vez que la persona está regenerada, debe ser manso y humilde de corazón.

El hombre, cuando recién se convierte, quiere seguir actuando independiente de la vida de Dios que mora en su interior, es la lucha entre la carne y el Espíritu donde antiguos pecados que aparentan estar vencidos, vuelven a atacar, el carácter adámico heredado vuelve a manifestarse y se pierde de vista el de Cristo, haciendo que los demás nos vean a nosotros y no al Señor en nosotros, y esto sucede porque “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso” Jeremías 17:9, y por eso es que el Señor nos dice: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón” Proverbios 4:23.

Vemos en la Biblia que David había sido respaldado por Dios, y  a pesar de sus errores había sido llamado “un hombre conforme al corazón de Dios”, y con su experiencia de reinado le da unos consejos a su hijo Salomón para que lleve la misma línea de voluntad de Dios que había llevado él, y pueda así recibir las bendiciones del Señor.

Y estos consejos se aplican no solo a un rey, sino que también a quienes somos hijos de Dios, pues si Dios es el Rey de reyes, quienes somos sus hijos somos príncipes, y si los aplicamos en nuestra vida veremos el respaldo de Dios en todo lo que emprendamos, por eso es necesario ponerlos en práctica.

Y lo primero que debemos hacer es reconocer a Dios como nuestro Padre Celestial, porque una de las cosas que nos permitirán alcanzar el respaldo de Dios es reconocerlo como el Todopoderoso, el soberano, nuestro proveedor, nuestro sanador y el único digno de toda alabanza, pues mientras no reconozcamos que Él lo es todo, y que todo lo que hacemos y tenemos es por Él, no podremos recibir su respaldo, ya que ese reconocimiento es la clave para una vida plena de bendiciones.

Otra cosa que debemos hacer es servirle con corazón perfecto, porque siempre decimos que en Cristo vamos camino a la perfección, pero esto es así siempre y cuando haya un corazón ansioso de serlo, y como el orgullo esta siempre latente en el hombre, lo más fácil es escudarse en la frase: “nadie es perfecto”.

Ahora…., si realmente midiéramos la clase de perfección que Dios anhela para nosotros, nos daríamos cuenta que ser perfectos delante de Dios es posible, pues solo basta con desechar completamente de nuestra vida toda forma de pecado, ya sea visible o invisible.

Con esto, el Señor nos está diciendo: “Que no haya obligación ni hipocresía en tu servicio”, porque……, ¿Cuántas veces hablamos de Dios, pero no hacemos lo que Él dice y seguimos actuando como cualquier mundano?, ¿Cuántas veces servimos a Dios solo por ser vistos?

¿Cuántas veces servimos solo por no ser criticados de que no hacemos nada para Dios?, pero más allá de todo eso, Dios quiere que nuestro servicio sea con corazón perfecto, es decir puro, y que brote de un corazón agradecido y anhelante de hacer su obra.

Yo soy de los que creen que a las persona no se les tiene que obligar a aceptar a Jesús sino que esa decisión tiene que nacer de un corazón que reconozca que lo necesita y es por eso que anhela entregarse completamente al Señor; de igual manera, creo que el servicio a Dios no tiene que ser impuesto por el pastor, porque entonces ese servicio no servirá, el ánimo personal y voluntario nace de un corazón sencillo, humilde y que reconoce la necesidad de obreros que hay en la iglesia en estos momentos en donde la venida de Cristo está más cerca que nunca.

Deberíamos orar cada día para que en nuestra vida haya un ánimo voluntario de hacer la obra de Dios y de agradarle con nuestra forma de vida, de manera que no estemos esperando que nos digan que hagamos algo para Dios, que no hagamos las cosas por obligación o por imposición, sino que todo nazca de un corazón sencillo, humilde y voluntarioso para con la obra de Dios.

“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras” Jeremías 17:9-10

Prque a Dios no le podemos engañar como pretendemos hacer con los hombres, ya que Dios escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos.

Si cada uno de nosotros tuviéramos en mente lo que David había comprendido seguramente que nuestra vida tendría un cambio extremadamente radical, ya que si cada uno entendiera todo lo que Dios conoce de nuestros corazones y entiende perfectamente nuestros pensamientos trataríamos de hacer todo perfecto, pero lamentablemente muchas veces no es así, y hay quienes siguen con el egoísmo y la avaricia insertada en el corazón, no se han desprendido del viejo hombre a pesar de hablar todo el tiempo de Dios.

Al final de 1 Crónica 28:9 nos encontramos con una frase impactante: “Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre”, Jesús mismo nos dijo que el que busca halla, y cientos de años antes, David también le decía lo mismo a su hijo, pero lo más impactante de la frase está en el final “más si lo dejares, él te desechará para siempre”, que duras palabras, verdad, ¿Has pensado qué harías si Dios te desechara para siempre a causa de no tener un corazón limpio?, sinceramente…. yo me muero.

Y es por esa razón que hoy debemos de tener en cuenta los consejos de David, estoy más que seguro que ninguno de nosotros queremos ser desechados por Dios, sino que al contrario, todos nosotros anhelamos que Dios pueda usarnos cada día más y que su voluntad se pueda cumplir totalmente en nuestra vida.

Ciertamente que tener un corazón conforme al de Dios no es sencillo, pues implica abandonar nuestros propios criterios, egoísmo y orgullo, implica la necesidad de estar en lo correcto siempre, y para esto se requiere una renovación diaria de nuestro corazón para ponerlo en sintonía con el de Dios; cuanto más profunda es nuestra relación con el Señor, más se trasplanta Su carácter en nosotros, y una persona conforme al corazón de Dios es la que tiene su mente, sus emociones y su voluntad llenas de Jesucristo.

“Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto” dice Marcos 4:7, y allí, el terreno con espinos es un corazón mezclado, viene a las reuniones, pero no se compromete; observa a los demás cómo andan en el camino del Señor, los juzga, emite opiniones, y nunca está conforme; habla mucho de Dios, pero trata de engañar a los demás, olvidando que Dios escudriña el corazón y no se basa en las apariencias; es un espectador que ve el evangelio desde las tribunas, y cree tener la razón en todo, pero su manera de participar es “Ni muy adentro ni muy afuera”.

David no era perfecto pero aún así era un varón conforme al corazón de Dios, pues era un varón que hacía todo lo que Dios quería, cuando había que esperar,…esperaba, cuando había que arrepentirse,…se arrepentía, cuando había que trabajar,….trabajaba; como hijos, debemos anhelar tener un corazón conforme al Padre, entonces….., aún en los momentos difíciles busquemos ser fieles a la voluntad divina porque eso es lo que le agrada a Dios.

CONCLUSIÓN

La verdad es que hoy tendríamos que examinar realmente qué clase de servicio estamos ofreciendo a Dios, y si no es de un corazón perfecto, tenemos ahora la oportunidad de corregirlo y mejorarlo poniéndonos a cuentas con el Señor; piensa entonces como estás actuando con tu prójimo, pues allí también sirves a Dios.

Piensa si realmente estás dando a Dios lo que le corresponde, pues allí también sirves a Dios; piensa cuánto estás predicando la Palabra, pues allí también sirves a Dios.

Piensa que estás haciendo con tus talentos, pues allí también sirves a Dios; piensa como estás cumpliendo el propósito en tu vida, pues allí también sirves a Dios; y por sobre todo, piensa con qué corazón estás haciendo cada cosa para Dios, recordando que el Señor nos advierte: “Todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras” Apocalipsis 2:23.

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Luis Alberto Coria
Autor

Luis Alberto Coria

Mi nombre es Luis Alberto Coria, soy un Pastor jubilado. Estoy casado con Nora Griselda Correa; tenemos cuatro hijos. Tuvimos una iglesia en Córdoba, Argentina, que formaba parte del ministerio El Nuevo Pacto. Somos fieles seguidores de la palabra de Dios.

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