Predicas Cristianas
Predicas Cristianas Predica de Hoy: Dios nos habla
Predicas Cristianas Lectura Bíblica: Oseas 2:14
Introducción
Escuchar la voz de Dios es algo que todos deseamos, y de hecho que Dios quiere que escuches Su voz, y escuchar la voz de Dios es tan natural como escuchar hablar a tu mejor amigo, es así que podemos escuchar a Dios todos los días y no sólo en ocasiones, pero debes estar preparado para escucharla.
Son muchos los cristianos que anhelan escuchar la voz de Dios, y también son muchos los que no la escuchan porque no saben cómo hacerlo, o simplemente porque no la reconocen al no mantener una comunión íntima con Él.
Lo que todos los cristianos debemos saber que escuchar la voz de Dios es posible, pero se necesitan algunas circunstancias especiales. Por ejemplo, para sanarte y liberarte Dios prepara tiempos de soledad en tu vida, te aparta del mundo, no para que te sientas triste sino como una invitación a poder escuchar su voz, ya que muchas veces apartarte en soledad y en silencio es necesario para tu renovación emocional y espiritual, ya que la soledad y silencio son muchas veces necesarios para escuchar la voz de Dios.
Dios nos habla: Aprende a escuchar la voz de Dios
Leamos la Palabra de Dios en Oseas 2:14 “Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón”.
La época en la que vivimos está tan ligada al racionalismo que casi se burlan cuando escuchamos a alguien decir que es capaz de oír la voz de Dios. Sin embargo, los hombres y mujeres en toda la Biblia escucharon la voz de Dios, y también hay hombres y mujeres que viven hoy en día y que demuestran que escuchan la voz de Dios, y esto es así porque hay dentro del hombre un profundo hambre por tener comunión con Dios y oírle hablar a nuestros corazones.
Como cristiano nacido de nuevo y que cree en la Biblia, a medida que busque a Dios utilizando algunas claves que se hallamos en Habacuc 2:1-2 “Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja. Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella”.
De acá vemos que la voz de Dios en nuestro corazón suena como un pensamiento, y Elías la describió como una voz tranquila y suave en 1 Reyes 19:12-13, es decir, la mayor parte de las veces la voz de Dios nos viene en forma de pensamientos espontáneos, visiones, o sentimientos.
Cuando Dios pone en nuestro corazón a personas por las que interceder, lo hace a través de un pensamiento intercalado accidentalmente en nuestros propios pensamientos. Por lo tanto, cuando me pongo en sintonía con Dios, sintonizo con los pensamientos espontáneos; es decir que cuando estoy tranquilamente delante de Dios en oración, el flujo de pensamientos que llega a mi mente viene definitivamente de Dios.

Siendo así, para escuchar la voz de Dios debo aprender a aquietar mis propios pensamientos y emociones, para así poder sentir el pensamiento y emociones de Dios dentro mío.
Habacuc sabía que para poder oír los pensamientos interiores y suaves de Dios, primero tenía que ir a un lugar tranquilo y aquietar sus propios pensamientos y emociones: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios” como dice el Salmo 46:10.
También cuando oramos y fijamos el corazón en Jesús, vienen en el espíritu los sueños y visiones de Dios, y Dios dijo: “Escribe la visión”, pero el requisito obvio para ver es mirar, “Daniel dijo: Miraba yo…, Estuve mirando……., Miraba yo….” Daniel 7:2, 9, 13, y cuando oras debes mirar a Cristo que está contigo haciendo y diciendo las cosas que están en Su corazón.
Usted verá una visión interior similar a las que recibe de sus pensamientos, podrá ver a Cristo presente con usted, porque Cristo está siempre presente en un ambiente tranquilo, aunque quizás tienda a rechazarla pensando que es algo suyo, pero recuerde que la duda es el arma más eficaz de Satanás contra la Iglesia, y escribe esas visiones, la fe vencerá a la duda en la medida que usted reconozca que esas visiones solo pudieron haber nacido en Dios.
Si escudriñamos la Biblia nos damos cuenta que muchos de los grandes siervos de Dios tuvieron que caminar un gran trecho de vida en soledad como parte del Plan de Dios para poder liberarlos de las viejas ataduras hechas en su vida y de las cadenas de opresión interior que les estorbaban en la obra de Dios, esta fue la forma en que el Señor pudo prepararlos para su plan perfecto.
Pero la soledad a la que Dios te lleva o que debes buscar no es para que te escondas del mundo sino para que puedas abrir tu mente y corazón a Dios, pues el Señor alienta estas circunstancias, nos llama a estar en su presencia en soledad y silencio para darnos instrucciones, para escuchar su voz y responderte, para comunicarte el plan que tiene para tu vida, y así fue que: “Moisés subió a Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel” Éxodo 19:3.
La experiencia de Elías fue también un llamado a apartarse para tener un encuentro en soledad y silencio con Dios, pues:
“Vino a él palabra de Jehová, diciendo: Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, que está frente al Jordán. Beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer. Y él fue e hizo conforme a la palabra de Jehová; pues se fue y vivió junto al arroyo de Querit, que está frente al Jordán” 1 Reyes 17:2-5
Es que la soledad y el silencio te obligan a enfrentarte a lo que venías escapando con tus actividades mundanas, tus afanes, pecados o comportamientos y hábitos pecaminosos.
Una parada en el camino para mirar alrededor de tu vida interior solo es posible en soledad porque eso es lo que te lleva a establecer una verdadera comunión con Dios y te obliga a escuchar su voz a través de su palabra, la oración y la adoración, meditando luego sobre los errores de tu pasado y para enderezar tus sendas bajo la dirección del Señor.
Además, Dios puede utilizar este tiempo para disciplinarte y corregirte, por lo que deberás reconocer si Dios está apartándote para hablarte de eso que no has querido enfrentar o dejar, y aunque te parezcan momentos difíciles, Dios los permite porque te ama y quiere disciplinarte: “Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados” Hebreos 12:11.
Cuando utilizas tu tiempo de soledad para crecer en el Señor, es el tiempo de subir al Monte para tener un encuentro personal con Dios, en soledad y silencio para poder escuchar su voz:
“Ahora, pues, hijos, oídme, Y bienaventurados los que guardan mis caminos. Atended el consejo, y sed sabios, Y no lo menospreciéis. Bienaventurado el hombre que me escucha, Velando a mis puertas cada día, Aguardando a los postes de mis puertas. Porque el que me halle, hallará la vida, Y alcanzará el favor de Jehová” Proverbios 8:32-35
Pues “Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca. Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová. Bueno le es al hombre llevar el yugo desde su juventud. Que se siente solo y calle, porque es Dios quien se lo impuso” Lamentaciones 3:25-28.
Veamos, Samuel escuchó la voz de Dios, pero no la reconoció hasta que fue instruido por Elí, 1 Samuel 3:1-10; Gedeón tuvo una revelación física de Dios y aún así dudaba de lo que había escuchado, al punto de pedir una señal, y no una vez, sino tres veces, Jueces 6:17-22 y 36-40; y bien podríamos preguntarnos:
¿Cuando escuchamos la voz de Dios, cómo sabemos que es Él quien habla?
La forma de saberlo no es difícil, porque primero que nada, nosotros tenemos algo que ni Gedeón ni Samuel tenían, y es la Biblia completa, la inspirada Palabra de Dios, y como cristianos, al oír la voz de Dios, debemos reconocerla, pues Jesús dijo: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen” Juan 10:27
En este pasaje, la Escritura utiliza el término “oyen”, que proviene del griego akoúō (ἀκούω, Strong’s G191), el cual no se refiere solamente a percibir un sonido, sino a escuchar con atención y comprender. Esto nos revela que oír la voz de Dios implica una disposición del corazón para reconocerle y obedecerle.
Entonces, asegúrate de pasar un tiempo diario en oración, estudio de la Biblia, y análisis de Su Palabra, sabiendo que mientras más tiempo pases en intimidad con Dios y Su Palabra, te será más fácil reconocer Su voz y Su guía para tu vida.
Debemos conocer la Palabra Él ha hablado, para que cuando Dios nos hable o nos guíe, tengamos claro que es Dios mismo, pues Dios nos habla para que podamos entender la verdad, ya que mientras que Dios puede y habla audiblemente a sus hijos, nos habla primeramente a través de Su Palabra
Aunque a veces lo hace también a través del Espíritu Santo a nuestras mentes y corazones, a través de circunstancias, o a través de otras personas, pero en todos los casos, al aplicar lo que escuchamos a la verdad de la Biblia, podemos reconocer Su voz.
Conclusión
Entonces, ¿Te consideras cristiano? Si es así, tienes acceso al Espíritu Santo, pídele a Dios una llenura nueva cada día y Él preparará tu corazón para escuchar la voz de Dios; Su Espíritu, esa voz sutil dentro de tuyo, es quien te recuerda de lo que Dios ha dicho y te ayuda a reconocer las bendiciones de Dios en tu vida.
Tenemos la Biblia, tenemos la oración, a Jesús, al Espíritu Santo y a nuestros propios corazones para ayudarnos a escuchar la voz de Dios, la pregunta es ahora: ¿Quieres escuchar la voz de Dios?, porque Dios responde solamente a los corazones dispuestos, y es por eso que nos dice:
“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” Apocalipsis 3:20
Recuerda que Dios nunca te obligará a obedecerle, pero espera una respuesta de buena voluntad a Su llamado. ¿Estás escuchando Su voz ahora mismo? No permitas que tu respuesta final sea la equivocada.
© Luis Alberto Coria. Todos los derechos reservados.






