Enseñanzas del maestro

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ENSEÑANZAS DEL MAESTRO, IDEALES QUE DAN FELICIDAD AL HOMBRE

Textos clave: Mateo 5:1-2 (Mateo 5,6 y 7)

Objetivo: Jesús nos dejó grandes enseñanzas de vida, si las seguimos alcanzaremos el ideal de Dios y la felicidad plena tan anhelada por la humanidad.

INTRODUCCIÓN

Siempre me he imaginado que hubiera sido fascinante ser discípulo de Jesús, estar con él, escuchar sus enseñanzas. Creo que al escuchar la vida de Jesús todos deben tener un pensamiento similar, pero la verdad es que cuando él vino, la iglesia lo rechazó. Hoy en día nos preguntamos como pudo ocurrir esto, sin embargo todavía hoy en día muchos lo rechazan.

Imagínense cómo lo veían las personas, un hombre pobre, común del pueblo de Israel, con algunas ideas diferentes a los que enseñaba la iglesia, no parecía el gran Cristo que ellos esperaban que los liberaría de la opresión Romana, lo que enseñaba iba en contra de sus deseos.

¿Quieren saber algo?, hoy también podemos  ser discípulos de Jesús, podemos estar con Él a solas, podemos disfrutar de sus enseñanzas y de su compañía en cada momento de nuestras vidas.

En la biblia encontramos sus enseñanzas, allí encontramos gran parte de lo que vivió, de lo que dijo, lo que hizo y lo que enseñó.  Además sus conversaciones con los demás, la forma en cómo refutaba las acusaciones engañosas  de los fariseos que parecían no tener salida, sus milagros, entre muchas otras cosas.

En la biblia encontramos el sermón que realizó Jesús en el monte. Me llama mucho la atención, ya que fue la predicación del mismo Jesús. Tendremos un repaso de su mensaje, deben ser palabras importantes.

DESARROLLO

I. Las bienaventuranzas (Mateo 5:1-12; Lucas 6:20-26)

Bienaventuranzas deriva de la palabra griega Makarios que significa: dichoso, feliz afortunado, bendito, buena aventura, buen futuro. Presenta lo que realmente le proporciona felicidad al hombre. Y eso es lo que le presenta Jesús a aquella multitud que le escuchaba pues deseaba su felicidad y salvación. Cada una de ellas tiene en como fin bendiciones de Dios y su reino eterno. 

Bienaventurados los pobres de Espíritu (Mateo 5:3).

Se refiere a aquellas personas que reconocen su pobreza o miseria espiritual y que aceptan que necesitan de Dios para mejorar su condición, pues es el único que puede justificarnos por medio de su sangre. Si no se siente esa necesidad y por el contrario la persona se siente rica e independiente por su justicia propia no podrá recibir de Dios las riquezas que él tiene para ofrecer y su reino celestial.

Bienaventurados los que lloran (Mateo 5:4).

Así como se es pobre de Espíritu y se acepta nuestra condición, lloramos por ese dolor y comprensión de nuestra condición y necesidad de Dios. Además el Señor se conduele de nuestro dolor, de todo llanto y sufrimiento, nos consuela y nos motiva a seguir adelante.

Cuando vuelva a buscarnos no tendremos más motivos para llorar pues enjugara toda nuestras lagrimas (Apocalipsis 21:4). 

Bienaventurados los mansos (Mateo 5:5).

Ser manso implica ser sumiso y aceptar el trato de Dios hacia nosotros de acuerdo a su voluntad. Es el antónimo de orgullo, al ser mansos dominamos nuestra naturaleza carnal y dejamos que Dios obre en nuestras vidas.

Por otro lado ser manso no quiere decir que debemos ser tontos y que debemos dejar que seamos humillados, maltratados o aceptar alguna injusticia. Sin embargo debemos saber cómo actuar en estos casos de manera asertiva y de la mejor forma en la que lo haría un discípulo de Cristo.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de Justicia (Mateo 5:6).

Al referirse a los términos “hambre” y “sed” hace una comparación de esos grandes deseos del hombre y la ansiedad que puede tener de saciarse, no de alimento alguno o bebida, sino de justicia. La justicia que provee el hombre es corrupta e imperfecta, solo Dios puede ofrecer la justicia perfecta lo cual otorgara a aquellos que la desean.

Bienaventurados los misericordiosos (Mateo 5:7).

Es requisito para entrar al reino de Dios la misericordia, la piedad y el amor a los demás. No hay mayor ejemplo de cómo debemos proceder con los demás, que el de Dios mismo y su misericordia hacia nosotros.

Bienaventurados los de limpio corazón (Mateo 5:8).

Dios busca que sus hijos sean santos, puros y perfectos, no quiere decir que no hayamos cometido pecado sino más bien que buscamos por medio de la justicia de Cristo la santidad apartándonos del mal y moldeamos nuestro carácter para hacer el bien y ser correctos en todo. Si nuestro corazón es así veremos a Dios, ese debe ser nuestro objetivo como seguidores de Cristo, imitarlo.

Bienaventurados los pacificadores (Mateo 5:9).

La guerra está en contra del amor, la unión y la paz. El Señor desea que andemos unidos todos, en armonía y en paz unos con otros. Jesús al venir a este mundo vino a reconciliar a la humanidad y Dios (Romanos 5:10), él desea que seamos pacificadores tanto entre nosotros mismo, tanto entre nosotros y Dios.

Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia (Mateo 5:10).

Hay una lucha entre el bien y el mal, el enemigo de Dios siempre ha buscado perseguir y destruir a su pueblo. El Señor promete el reino de los cielos a aquellos que le prefieran a él y rechacen al mundo aunque sean perseguidos por hacer el bien.

Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan (Mateo 5:3).

Nuestra decisión por Cristo debe ser completa. Jesús aclaro que los que le siguieran iban a tener persecución, nuestro amor hacia él debe ser tal capaz de soportar cualquier cosa aun hasta la muerte, así como el amor de él a nosotros. Él promete un gran galardón a aquellos que les sean fieles. Esta vida es corta y pasajera, la que él ofrece es eterna.

II. La sal y la luz (Mateo 5:13-16).

Una comida simple no sabe igual como cuando le colocamos sal, pues ella le da más gusto y más sabor. Así el mundo sin Cristo es insípido, nosotros somos parte de esa sal que le da sabor y sentido al mundo perdido. Es nuestro deber llevar el evangelio eterno al mundo para darle bendición y esperanza a aquellos que están perdidos y tiene una vida sin sentido.

El mundo está envuelto en oscuridad, nosotros además de darle sazón al mundo somos la luz que ilumina y que guía en la oscuridad al perdido de regreso a Dios. Por tal motivo, si el mundo está en oscuridad y somos la luz no podemos escondernos, debemos alumbrar lo más que podamos.

III. Jesús y la ley (Mateo 5:17-48).

Aunque los fariseos acusaban a Jesús de que no guardaba la ley aquí vemos el verdadero espíritu de la Ley y el verdadero ideal que debe tener el cristiano. Los fariseos promovian el cumplimiento de ley de manera extrema, pero la enseñanza de Jesús iba mucho más allá de eso, no era algo externo y superficial como lo guardaban ellos, era algo mucho más profundo el cual podían alcanzar solo si se dejaban guiar por Dios.

El ejemplo perfecto de como cumplir la ley es el de Jesús, ese debe ser el modelo ideal a alcanzar para cada seguidor de Cristo. Él dijo que no vino a abrogar la ley sino a cumplirla y fue el mejor ejemplo de vida, el único sin pecado.

¿Quién podría decir que ha cumplido la Ley de acuerdo a lo que enseñaba Jesús? Imagínate, si las palabras hacen daño y matan y si codiciar a una mujer ya es adulterio, ¿Cuántos asesinos y adúlteros no hay en la humanidad? Además ¿realmente amamos nosotros a nuestros enemigos y le deseamos el bien?

El Señor nos invita a apartarnos de aquello que pueda cerrarnos la entrada a su reino, si es necesario es mejor quitarnos algún miembro del cuerpo que perdernos. Es la muestra de la gran importancia que debe tener para nosotros el guardar sus mandamientos y de la manera correcta.

Hay un problema con muchos cristianos, que al querer obedecer la ley llegan a caer en el legalismo. Sin embargo así como el legalismo similar al de los fariseos, es malo también el libertinaje y la liviandad lo son. Debemos tener un equilibrio, Jesús sabia todas estas cosas y aclaro muchas dudas sobre este punto lo cual se mal interpretaban.

Muchas personas no están claras de la salvación, si es  por fe o por obras. ¿Cuántos dicen que es por fe? ¿Cuántos dicen que es por obras? Y ¿Por qué creen eso?

Según la biblia la salvación viene solo por fe en Cristo Jesús. Nadie pudiera ser salvo si la salvación dependiera solo por las obras, ya que nuestras obras son malas, todos pecamos y la paga del pecado es la muerte (Romanos 6:23; 2 Corintios 5:21; Romanos 5:12). Sin embargo también aclara que si es una fe genuina, viva y real, esa fe debe obrar, sino es muerta (Santiago 2:17). Aunque la salvación es solo por fe en Jesús, esa fe nos motiva a obrar.

Lo que Jesús presenta en su sermón más que mandatos que debemos cumplir son ideales que debe tener el cristiano. El nivel que se debe alcanzar es el más alto y o menciono Jesús en el versículo 48 (Mateo 5:48), el ideal del cristiano debe ser la perfección así como lo es Dios.

IV. La limosna, la oración, el ayuno (Mateo 6:1-18).

Jesús enseño a sus discípulos a ser sinceros, a no ser hipócritas aparentando alguna cosa de manera externa o haciendo algo para que los demás se dieran cuentas de sus actos. Al hacer alguna cosa para Dios debemos hacerlo de corazón, nadie debe enterarse, la ostentación y la hipocresía no tiene ningún valor en el cielo, pues esas cosas ya tienen su recompensa aquí. Entre esas cosas estaba la oración, la limosna y el ayuno.

La oración sincera y real no debía ser puras repeticiones ni palabrerío vanos. Escuche una ilustración donde un niño se acercó su padre para hacerle una petición y algo sorprendió a su padre. Más o menos las palabras del niño fueron: Oh excelentísimo padre mío, que me amas y me provees de todas las cosas, te agradezco por tu incomparable amor y tu gran ternura, eres el padre más bondadoso que cuida y protege a su familia, tu gran benevolencia es magnífica y excelsa y gracias a ti hemos tenido el sustento diario. Tú que provees de todas las cosas para el hogar ¿tendrías la bondad de proveerme dinero para comprar un dulce en la tienda?

El padre sorprendido le dijo: hijo si querías eso ¿por qué no solo lo pediste y listo? Y el niño le contesto: es que como cuando tu oras a Dios le pides así, yo pensé que esa era la forma correcta de pedir.

La oración es hablar con Dios como un amigo, como nuestro padre, no requiere que digamos un palabrerío extenso sin sentido alguno. SI necesitamos algo de él solo debemos pedírselo y el responderá (Mateo 7:7-12) No obstante debe ser realizada con respeto y reverencia hacia nuestro Creador y no como a un cualquiera.

V. Tesoros en el cielo y las riquezas (Mateo 6:19-21,24).

No se puede negar que el dinero es necesario y prácticamente indispensable en el día de hoy para obtener bienes y servicios. Por lo cual muchas veces las personas se afanan en obtenerlo. No está mal tener riquezas, el problema es cuando la riqueza se interpone entre nosotros y Dios.

Dios debe ocupar el primer lugar en nuestras vidas, si es necesario dejar todas las riquezas por Dios no debemos dudarlo. Si lo dudamos es porque nuestro amor esta en las riquezas y rechazamos a Dios.

Jesús nos invita a hacer riquezas principalmente en el cielo ya que aquí en el mundo todo se daña y nada es seguro. Hacemos riquezas en el cielo cuando trabajamos en la obra de Dios.  

VI. El afán y la ansiedad (Mateo 6:25-34).

Muchas personas viven angustiadas y con ansiedad. Recuerdo que una amiga me contó que había tenido problemas para dormir, tenía que tomar varias pastillas. Había ido a muchos doctores para ver que tenía y en los exámenes no le aparecía ningún problema. El último diagnóstico fue que sufría de ansiedad.

Según el problema era que no podía dormir porque tenía miedo de que en esos momentos se le subiera la tensión y esto le ocasionara algún daño o la muerte.

Que fácil es perder la calma, estar afanados y llenos de ansiedad en un mundo en el que hay que estar en constante actividad y estrés, donde hay inseguridad, donde hay muchas incertidumbres y donde la economía es inestable.  Mi amiga me dijo que pudo tener paz y tranquilidad cuando dejo todo en las manos de Dios y puso su confianza en él.

El Señor nos dice que no debemos afanarnos, él conoce nuestras necesidades y las suplirá a su tiempo. Al angustiarnos y afanarnos no ganamos nada, al contrario, podemos perder la salud. Confía en el Señor pues él te dará la paz anhelada.

VII. Juzgar a los demás (Mateo 7:1-6).

Ningún ser humano tiene la potestad de juzgar a otra persona, el único que puede juzgar a alguien es Dios. Ya que quizás la falta nuestra puede ser mayor que la del otro. Sin embargo, si podemos dar un buen consejo para ayudar a nuestros hermanos en vez de criticar o ejercer algún juicio. El Señor nos juzgara y su juicio es justo y recto, a él daremos cuenta de nuestros actos.

VIII. Algunas características del verdadero discípulo (Mateo 7:13-22).

Jesús nos invita a seguir por la puerta estrecha pues es la que nos lleva a la salvación. La puerta hacia la perdición es cómoda, ancha y muy espaciosa y muchos son los que la toman. El enemigo hace lo más ligera y fácil posible el camino a la perdición, por otro lado pone obstáculos y nos ataca de todas las formas posibles para que desistamos de seguir adelante en el camino hacia el reino de Dios.

Como verdaderos cristianos también debemos llevar buenos frutos, depende del tipo de árbol que seamos tendremos frutos. Si son buenos frutos seremos aceptos delante de Dios. Si son malos frutos seremos cortados y echados al fuego. Los frutos representan los resultados que demos en la causa de nuestro Dios y en nuestra vida.

Las puertas del cielo están abiertas a todo aquel que hace la voluntad de Dios. Nadia podrá burlar, engañar o excusarse a Dios por lo que hizo o lo que dejo de hacer. Cada uno recibirá el pago conforme a sus obras.

 CONCLUSIÓN

Los dos cimientos (Mateo 7:24-29)

Dice Jesús que de nada sirve escuchar sus palabras si no se hacen, a aquellos que así hacen los compara con necios que edifican sobre la arena. Son de valor estas palabras cuando se aplican en nuestra vida.

Al cumplir con estas enseñanzas estamos cumpliendo con el carácter de Dios y así estaríamos viviendo de la manera que se vivirá en el cielo. Sin embargo, por nosotros mismos es imposible, debemos tener un encuentro con el maestro solo por medio de Él podremos llegar a vivir en tan altos ideales, y lograremos así la felicidad plena.

LLAMADO

¿Deseas ser feliz cumpliendo los ideales que Dios quiere para tu vida? Si es así ¿qué esperas para ser feliz? Te invito en este momento para que hagas un compromiso personal con Dios de poner en practica estos principios que él nos dejó.

ORACIÓN FINAL

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