Predicas Cristianas
Predicas Cristianas Prédica de Hoy: En busca de las bendiciones
Predicas Cristianas Lectura Bíblica: Deuteronomio 28:11-12
Introducción
Dios siempre está dispuesto a bendecirnos, y si no vemos que esto sucede, debemos orar y pedir a Dios que nos indique la causa del problema; si usted aún no ha visto la plenitud de Dios mejorando su vida, entonces en vez de orar a Dios para que le bendiga, cosa que ha dicho que siempre lo hará, ore a Dios para que le muestre que es lo que está bloqueando las bendiciones de Dios en su vida.
La razón más grande por la que la gente ve bloqueada la plenitud de Dios en sus vidas es porque no han sido fieles o en lo espiritual o en lo material, y es así que desean una cosecha pero nunca han sembrado semillas, están esperando que el pan venga desde el cielo pero nunca han puesto en el primer lugar a Dios y el cumplimiento de sus mandamientos.
En busca de las bendiciones – Desarrollo
Leamos la Palabra de Dios en “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra” 2 Corintios 9:6-8, y en “Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar. Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado” Deuteronomio 28:11-12.
I. La siembra, la cosecha y la fidelidad
Antes de hablar sobre la búsqueda de las bendiciones que el Señor ha dispuesto para cada uno de nosotros, tenemos que tener en claro que hay un tiempo entre la siembra y la cosecha, y este puede ser uno de los motivos por el cual muchos hayan sembrado a Dios y aún no recibido su cosecha, pero debemos mantener nuestra fe porque esta es una ley que no falla, la cosecha vendrá, y es por esto que la Biblia nos aconseja: “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos” Gálatas 6:9.
Hemos visto que en el principio, cuando el pueblo de Israel estaban a punto de entrar en la tierra prometida, Dios les advirtió varias veces que las cosas buenas y la prosperidad que podrían gozar tendría un potencial capaz de hacerlos olvidarse de Dios, es por esto que les dijo:
“Yo les introduciré en la tierra que juré a sus padres, la cual fluye leche y miel; y comerán y se saciarán, y engordarán; y se volverán a dioses ajenos y les servirán, y me enojarán, e invalidarán mi pacto” Deuteronomio 31:20.
II. Buscar a Dios y no solo sus bendiciones
A quienes están buscando las bendiciones de Dios más que buscarlo a Él mismo, quiero decirles que mientras no le busquemos a Él por lo que es, por ser nuestro Rey, no podremos gozar de sus bendiciones pues mientras que Dios desea una relación para bendecirnos nosotros debemos buscarlo por lo que Él es y no por lo que pueda darnos; solamente cuando somos maduros, fieles y estables en nuestra relación con Dios veremos la plenitud de su bendición, y hoy nos dice:
“Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas” Josué 1:7
Aunque mientras alcanzamos la madurez espiritual, en su amor y misericordia, Él está esperando para dárnoslas y siempre gozaremos de parte de ellas.
Consecuente con lo anterior, un área que debemos considerar está relacionada con los motivos para dar es el área del amor, ¿estamos dando a otras personas un amor genuino de Dios?
¿Estamos cumpliendo con lo que el Señor nos pide verdaderamente por amor a Él?, “porque Dios ama al dador alegre” 2 Corintios 9:7, o de nuevo no estamos cumpliendo con nuestros deberes más que por obligación, por lo que Jesús nos diría como a los Fariseos:
“¡Ay de vosotros, fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar aquello” Lucas 11:42
Pensemos entonces si es nuestro dar algo mecánico, algo que hacemos cada domingo por hábito, o es realmente una expresión verdadera de nuestro amor para Dios y para los que se beneficiarán de nuestro dar.
III. Las bendiciones espirituales y su propósito
Como creyentes sabemos que Dios es espíritu, pero cuando hablamos de bendición de Dios para nosotros nos limitamos a hablar sobre cosas materiales.
Cuando escuchamos los testimonios que se dan en las iglesias solo hablan de cómo Dios me sanó, cómo Dios me dio una casa, un auto, un trabajo, cómo contestó mis peticiones y cambió mi vida.
Al dar testimonio nos olvidamos de que Dios es espíritu y bendice también espiritualmente, aunque buscar las cosas de arriba no es alejarse de este mundo sino que es mirar este mundo desde los ojos de Dios, es estar plenamente confiados de lo que buscamos, es no desesperar aunque las situaciones nos sean contrarias, es poder vivir arraigados en este mundo con la esperanza puesta en los cielos.
Dicen los aviadores que los momentos más peligrosos del viaje en avión son el despegue y el aterrizaje pues cualquier error se paga caro porque la tierra está muy cerca y el golpe es duro, pero durante el vuelo la cosa cambia, y si hay tormentas uno se puede elevar aún más y pasarlas por arriba; de igual manera, la vida cristiana debe elevarnos por encima de todo aquello que amenace hacernos caer.
Los niños que reciben el regalo de la bendición de parte de sus padres tienen un buen comienzo espiritual y emocional en la vida ya que reciben un fundamento de amor y es por esto que cuando llegamos a los pies de Cristo, cuando somos hechos hijos de Dios (Juan 1:12-13)
Recibimos nuestros primeros regalos, y luego, la persona que vive en la presencia de Dios, amándole y obedeciéndole, goza de la bendición divina siempre, y además, como el efecto de la bendición es multiplicador y es dado por Dios a sus hijos, cuando bendices a alguien también atraes la bendición de Dios hacia ti, lo que implica salud, provisión y felicidad; entonces reparte bendiciones donde vayas, no sólo de palabras, sino de hechos, y ellas volverán a ti cuando menos lo esperes.
Según leemos en Mateo 5:3-12, somos bendecidos cuando somos pobres en espíritu, cuando lloramos, cuando nos persiguen y hablan mal de nosotros empleando mentiras, cuando tenemos hambre del Padre.
Sin embargo la bendición la hemos convertido en cosas que Dios nos da a causa de “confiar” en Él. O sea que de acuerdo a nuestras acciones somos bendecidos por el Padre, siendo que la bendición no tiene nada que ver con eso y el pensamiento no debe ser: “Si yo hago esto, Dios me va a dar esto otro”, “Si yo oro, Él me va a contestar lo que yo le pido”.
Ya que a causa de pensar así casi todas las oraciones se han convertido en un supermercado espiritual donde si Dios no tiene el artículo que busco, me enojo y busco las excusas necesarias para limitar mi relación y mi cumplimiento a causa de que no recibí mi bendición.
Por otra parte, la Biblia nos enseña que cuando somos bendecidos no es solo para que nosotros nos sintamos bien, felices y con una vida confortable, sino para que además bendigamos a otros tal como Dios le dijo a Abraham en “Te bendeciré,…., y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren” Génesis 12:2-3
La bendición debe fluir y entonces Dios proveerá para nuestras necesidades, Dios garantiza esta bendición, pues “Él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna” Lucas 18:29-30; pero cuando Dios te devuelve la bendición, Dios espera que de la misma manera bendigas a otros nuevamente, “porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá” Lucas 12:48.
Conclusión
Una razón muy importante por la cual algunas personas de Dios no están experimentando un alto nivel de prosperidad es porque esto los arruinaría totalmente en el plano espiritual, al punto que llegarían a desviar su mirada del Señor y “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” Mateo 6:24, entonces Dios, en su gracia y misericordia, los quiere salvar de esto ya que “La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella” Proverbios 10:22.
También, para algunos cristianos la prosperidad de Dios es retenida debido a los motivos incorrectos por las que se las pretende, es decir, la falta de integridad y fidelidad para con el Señor, y los conduciría lejos de Dios, es así que Santiago nos dice: “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” Santiago 4:3-4, y a la luz de esto deberíamos examinar cuidadosamente nuestros deseos y motivos para esperar la prosperidad de Dios.
Hoy podemos decir que somos bendecidos porque la vida y el amor del Padre está en nosotros y con eso ya estamos bendecidos, ¡ALELUYA! ¡GLORIA A DIOS!, pero además nos ha bendecido con Su Palabra; “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas” Marcos 11:24-26
Ahora relaciónate con el Padre en tu espíritu a través de tu comunión, de tu oración y disfruta de su bendición…….., dile ahora: ¡¡Padre, gracias por habernos bendecido. Aun cuando no merecemos tu amor y bendición, tu Espíritu nos revela que somos bendecidos.
Tu presencia en nosotros produce un gozo y una alegría tan inmensa que todo lo que nos rodea queda pequeño al compararlo con tu presencia en mi vida. Cambia nuestra manera de ver la bendición, revélanos que ya hemos sido bendecidos y que estamos sentados en los lugares celestiales con Cristo. Ayúdanos a quedar satisfechos con todo lo que Tú eres en nosotros y que nuestro corazón no anhele otra cosa. Gracias por ser nuestra bendición mayor. En Cristo Jesús oramos, Amén!!.
© Luis A. Coria. Todos los derechos reservados.
Predicas Biblicas Predicas Cristianas
También te puede interesar:







Aleluya aleluya aleluya pastor Coria que sabiduría que forma de escribir realmente usted es dirigido por el Espíritu Santo cada vez que escribe sus predicas siga así se lo pedimos noz gozamos con sus enseñanzas y somos llenos del Espíritu Santo por medio de sus escritos siga así
Que mensaje tan hermoso pastor siga así nos llena de gozo con sus enseñanzas damos gracias a Dios por usted y por esta página que nos acerca a Dios