Predicas Cristianas
Predicas Cristianas Predica de Hoy: Enviaré la lluvia temprana y la tardía
Predicas Cristianas Lectura Bíblica: Joel 2:21-27
Introducción
Hablamos y cantamos de la lluvia del Señor y de Su Espíritu, y algo que todo cristiano debe anhelar es ser partícipe de esa lluvia, es poder empaparse completamente de esa lluvia que viene de los cielos pues todo lo que viene de Dios es bueno, y además sabemos que aunque no todo esté conforme a nuestros deseos, “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” Romanos 8:28.
Ahora, leyendo en la Biblia, nos encontramos en Santiago 5:7-8 que dice: “Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca”.
De lo cual podemos decir que hay dos lluvias, una temprana y otra tardía, y que ambas son muy importantes pues afectan distintas etapas del proceso que el Señor desea llevar a cabo en nuestras vidas, por lo que como cristianos debemos anhelar recibir ambas.
La lluvia tardía – Desarrollo
Leamos entonces la Palabra de Dios en Joel 2:21-27 “Tierra, no temas; alégrate y gózate, porque Jehová hará grandes cosas. Animales del campo, no temáis; ……. Vosotros también, …., alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio. Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite. Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, ……. Comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios, el cual hizo maravillas con vosotros; y nunca jamás será mi pueblo avergonzado. Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, …., y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás será avergonzado”.
En este pasaje, la Escritura utiliza dos términos clave para describir el obrar de Dios: la “lluvia temprana” y la “lluvia tardía”. En el hebreo original, estas expresiones corresponden a “מוֹרֶה” (mōreh – Strong’s H4175) y “מַלְקוֹשׁ” (malqôsh – Strong’s H4456), términos que describen las lluvias que inician el crecimiento y las que maduran la cosecha. Esto nos revela que Dios obra en procesos: primero establece la vida espiritual, y luego la perfecciona hasta llevarla a su plenitud.
Si queremos recibir la lluvia de Dios, lo primero que debemos conocer son las condiciones que debemos tener para recibirlas, debemos saber entonces que la lluvia de Dios cae sobre del pueblo cuando está en obediencia, (Deuteronomio 11:13-14); y lo otro que debemos saber es que sin la lluvia no hay vida, ya que una semilla necesita la lluvia para poder germinar, crecer, y convertirse en un árbol fuerte y lleno de frutos.

De igual manera sucede en el plano espiritual, necesitamos que Dios mande la lluvia de su Espíritu, la temprana y la tardía, pero esto solo sucederá si su pueblo es obediente y guarda sus mandamientos, amando a Dios y sirviéndole con todo el corazón, ya que si no guardas sus mandamientos y cumples con ellos, podrás ser una semilla que germine y brote una pequeña planta pero será raquítica, casi seca y sin frutos.
Muchos falsos maestros que han dicho a la iglesia que el libro de Deuteronomio fue escrito para el pueblo de Israel, pero déjame decirte que este libro también es parte de la Biblia, que en su totalidad es Palabra de Dios para el pueblo de Israel y para nosotros.
Y Dios nos dice que seremos bendecidos si guardamos sus mandamientos en nuestro corazón, porque nos cuidamos en las cosas que se pueden ver, como el comportamiento, el congregarnos regularmente entre otras cosas, pero muchas veces se dejan de lado otras que se creen pequeñas y se guardan en el corazón, causando raíces de amargura, acepción de personas, o murmuraciones, que también son desobediencias a los mandamientos de Dios, que dice: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” Juan 14:15.
También se nos dice que debemos servir de todo corazón, y muchos piensan que servir o trabajar para Dios es recaudar fondo para la iglesia, que por cierto es bueno, pero mejor se trabaja para Dios es cuando sales a evangelizar llevando la Palabra de Dios a aquellos que no la conocen, cuando repartes tratados, cuando visitas a los enfermos, a los presos y encarcelados, cuando le das palabra de aliento al caído, cuando practicas el amor y la justicia, por eso Jesús les dijo a los fariseos:
“¡Ay de vosotros, fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar aquello” Lucas 11:42.

Cuando sirves a Dios con toda tu alma no vas a esperar que otro te mande a hacer algo para Dios, sino que por amor vas a empezar a trabajar para Él no esperando nada a cambio.
Te preocuparas por aquellos que se han descarriado procurando llevar el evangelio delante tuyo y hablando de Cristo a todos y en todo momento.
Pero cuando estas cosas no te suceden es señal de que la lluvia de Dios no ha llegado a tu vida, solo bajo la condición de obediencia Dios garantiza la lluvia, resultando imposible recibirla cuando no se obedecen los mandamiento de Dios, cuando aún viven en ti frutos de la carne.
Así como la lluvia temprana es para el crecimiento, la lluvia tardía es para la maduración de la cosecha, y la lluvia tardía es un gran ministerio de Dios para los últimos días, es la restauración de la iglesia y la cosecha de almas, es la promesa del crecimiento del poder espiritual en los últimos días, y que ya esta bendiciendo a millones de cristianos alrededor del mundo a través del avivamiento en ellos.
La lluvia temprana empezó a Pentecostés y ha continuado durante toda la historia cristiana, “Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días” Joel 2:28-29
La lluvia tardía del espíritu se derramará en toda carne en el días últimos antes del rapto de la iglesia por lo que el enemigo tienen razón estar asustado en este tiempo pues la lluvia tardía es la restauración de la iglesia virtuosa a quien se le dio el lugar de la novia de Cristo.
La lluvia tardía, al caer cerca del fin de la estación de siega, madura el grano y lo prepara para la siega; y el Señor a través de estas operaciones de la naturaleza nos quiere presentar la obra del Espíritu Santo, y así como el rocío y la lluvia son dados primero para hacer que la semilla germine, y luego para madurar la cosecha.
Así el Espíritu Santo es dado para llevar adelante el proceso de crecimiento espiritual de etapa en etapa, donde la maduración del grano representa la terminación de la obra de la gracia de Dios en el alma, donde, por el poder del Espíritu Santo la imagen de Dios se perfecciona en el carácter, ya que debemos de ser totalmente transformados a la imagen de Cristo, así que:
“No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos” Colosenses 3:9-11.
Recibir la lluvia tardía esta en perseguir la sabiduría, la verdad, el conocimiento, hablando todo lo de Dios como un solo concepto, es la liberación de la iglesia del legalismo y el manejo del Espíritu está dado a través del amor de Dios quien lo hace a través de Jesús y el poder del Espíritu Santo, y cuando el camino esté preparado vendrá la bendición, y así como Satanás no puede cerrar las ventanas del cielo para que la lluvia venga sobre la tierra, así tampoco puede impedir que descienda un derramamiento de bendiciones sobre el pueblo de Dios.
La presencia del Espíritu en el campo de batalla espiritual es la garantía del triunfo para el pueblo de Dios, de manera que los cristianos los cristianos deben dejar a un lado sus disensiones y entregarse a Dios para salvar a los perdidos, pidiendo con fe la bendición y en la seguridad que la recibirán; el derramamiento del Espíritu en el tiempo apostólico fue la “lluvia temprana” y vemos en la Biblia el resultado glorioso que tuvo, Pedro:
“con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” Hechos 2:40-42
Pero la lluvia “tardía” será más abundante aún, pues ésta será para todos los que consagran su alma, cuerpo y espíritu a Dios, recibirán constantemente una nueva medida de fuerza físicas y mentales, además de las inagotables provisiones del Cielo que están a su disposición.
La lluvia tardía es uno de los eventos de mayor importancia antes del fin del tiempo de la gracia ya que es el que prepara al pueblo de Dios para hacer frente al tiempo de angustia; será semejante lo que se realizó en el día de Pentecostés, y así como la “lluvia temprana” fue dada en el derramamiento del Espíritu Santo al principio para hacer crecer la semilla del evangelio, la “lluvia tardía” será dada al final para hacer madurar la cosecha.
Pero debemos saber que la lluvia tardía es una promesa condicional, y la primera condición para disfrutar de la promesa consiste en que el hombre renuncie a su voluntad, para someterse a la voluntad de Dios, puesto que cuando el ser humano ha quedado completamente despojado del yo, cuando todo falso dios y riqueza personal ha sido excluida del alma, recién allí, el vacío es llenado por el poder del Espíritu Santo.
La lluvia tardía es para quienes no se conforman con conocer la verdad sino que permiten que esa verdad se manifieste en su vida diaria, es para los que se comprometen a hacer progresar la obra de Dios acá en la tierra, y no llega hasta que tenemos la luz de Cristo en el corazón, conociendo por experiencia propia lo que significa ser obrero de Dios; cuando nos hayamos consagrado plenamente y de todo corazón al servicio de Cristo, Dios lo reconocerá por un derramamiento sin medida de su Espíritu, pero esto no ocurrirá mientras que la mayor parte de la iglesia no colabore con Dios.
Conclusión
La lluvia temprana produce conversión, y la lluvia tardía desarrolla un carácter semejante al de Cristo, pero en ningún momento podemos prescindir de la ayuda que nos capacitó para comenzar en el camino del evangelio; las bendiciones recibidas con la lluvia temprana las necesitamos hasta el mismo fin…, y al buscar a Dios, el Espíritu Santo nos fortalecerá en medio de la prueba y producirá en nosotros mansedumbre, humildad de mente y de corazón, además de una constante dependencia de Dios que nos llevará a la lluvia tardía que trae la perfección.
¿Que evidencia más palpable necesitas para creer que en este momento Dios te está dando una oportunidad más? ¿Acaso no sientes tu corazón arder allí dentro?, quiero pensar que éste es el momento preciso para elevar una oración silenciosa, pero sincera, para reconocer una vez más tu necesidad y expresar tu deseo de verla suplida conforme a la promesa.
Podemos haber recibido cierta medida del Espíritu de Dios, pero mediante la oración y la fe debemos tratar de obtener una porción más abundante; vendrá la lluvia tardía y la bendición de Dios llenará cada alma que esté purificada de toda contaminación, pero hoy, nuestra obra es rendir nuestra alma a Cristo para que podamos ser hechos idóneos para el tiempo del refrigerio de la presencia del Señor.
No necesitamos preocuparnos por la lluvia tardía, sino que todo lo que debemos hacer es mantener limpio el recipiente y ponerlo hacia arriba, listo para recibir la lluvia celestial, y perseverar en una oración: “Señor, haz que la lluvia tardía llene mi vasija. Amén”.
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