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Las lecciones del Rey Amasías – Parte II

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Bosquejos Biblicos .. Base Bíblica: 2 Crónicas 25:11-22

Introducción

Amasías fue el noveno rey de Judá. Llegó al trono como consecuencia de la muerte de su padre Joás, y tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar. Esta es la segunda parte de un bosquejo bíblico titulado “Las lecciones del rey Amasías”.

El bosquejo anterior estaba basado en la historia de Amasías cuando contrata a cien mil guerreros de Israel para que pelearan junto a su ejército (2 Crónicas 25:1-11). Es aquí donde aprendimos tres lecciones a partir de las cosas que hizo, y que le sucedieron a Amasías.

La primera lección fue no asociarse con las personas que no le agradan a Dios. La segunda lección fue que nuestro éxito no depende de nuestros recursos, sino de los recursos de Dios. Y la última lección en ese bosquejo bíblico fue que no importa lo que puedas perder porque Dios siempre puede darte más.

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Pero esa historia no terminó ahí, sino que continuó, y Amasías no hizo las cosas de la manera correcta, razón por lo cual el éxito que había cosechado, no sirvió de mucho. Por esta razón quiero continuar con la segunda parte de las Lecciones del rey Amasías, en la cual extraeremos tres enseñanzas a partir de las malas decisiones de este rey.

Desarrollo

En la primera parte de este bosquejo bíblico, cuya base bíblica era 2 Crónicas 25:1-11, vemos como Dios bendijo a Amasías con una victoria al seguir sus instrucciones dejando de lado a los guerreros israelitas que había contratado por cien talentos de plata; el problema vino después con las malas decisiones que tomó Amasías, y es alrededor de estas que extraemos tres nuevas lecciones.

1. No te apartes de Dios

En 2 Crónicas 25:14 leemos como Amasías, después de vencer a los hijos de Seir, de forma bastante bastante extraña y errada, decidió traerse los dioses falsos de los hijos de Seir, y la biblia dice que los tomó como sus dioses, los adoró, y les quemó incienso.

Resulta algo casi incomprensible que, después de Dios haberle dado la victoria, Amasías decidiera darle el lugar, el reconocimiento, y la honra que le correspondía al verdadero Dios, para dársela a otro dios.

Lamentablemente, es algo que ocurre mucho en nuestras iglesias. Las personas llegan buscando un milagro, ayuda financiera, terapia familiar, oportunidades de estudio. Y mientras están esperando por ello, se congregan fielmente, sirven con alegría, trabajan por la obra, pero cuando reciben eso que tanto estaban esperando, en vez de ser más agradecidos con Dios por el bien recibido, se van alejando de la iglesia, y de Dios de forma progresiva.

En Éxodo 20:4-5, se explica el mandamiento de Dios con respecto a los ídolos, en el cual se indicaba que no le estaba permitido al pueblo de Israel hacerse ninguna imagen de ningún tipo, ni inclinarse ante ellas, ni rendirle honores; y fue eso lo que hizo Amasías.

Aunque un verdadero cristiano difícilmente pueda caer en la idolatría convencional (adorar a otros dioses), quizás de forma más sutil, le damos el lugar que le corresponde a Dios a nuestro trabajo, a nuestra familia, a la persona amada, a nuestras posesiones materiales, a una causa que nos apasiona, o incluso a un líder cristiano.

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Es responsabilidad de cada creyente, no dejar que nada ni nadie tome el lugar de Dios en su vida, porque no encontrarán en ninguna otra parte, lo que encontramos en Dios

2. Acepta la exhortación

Después de haber cometido el error de apartarse de Dios por seguir a otros ídolos, en 2 Crónicas 25:15-16, se nos relata que Dios en su infinita misericordia, envió a una persona para que le hiciese recapacitar, y volver al camino; sin embargo, Amasías no quiso aceptar lo que el profeta le dijo de parte de Dios, y siguió en su mal proceder con respecto a la idolatría.

Aceptar las correcciones, y exhortaciones, es difícil para la mayoría de los seres humanos. Nos cuesta reconocer que estamos haciendo algo mal, y por eso es que por lo general, las personas que nos corrigen no cuentan con la aceptación o apoyo popular.

La biblia nos enseña en muchos de sus fragmentos que es de personas sabias aceptar la corrección.

Proverbios 8:33 nos dice que atendamos los consejos, y no los menospreciemos. También en Proverbios 10:17 dice que quien desecha la reprensión, yerra. Y en Proverbios 12:1 dice que el que aborrece la reprensión es ignorante.

Amasías no quiso aceptar la exhortación, haciendo ver al profeta como alguien que no tenía autoridad sobre él (2 Crónicas 25:16). En ocasiones, nuestro tiempo como creyentes, o el puesto que tengamos en nuestra congregación, puede ser un factor por el cual no aceptemos las correcciones, especialmente cuando vienen de personas que están por debajo de nuestra posición en la congregación, o tienen menos tiempo de creyentes que nosotros.

Parece que olvidamos que Dios puede usar a quien sea, y lo que sea para hablarnos. A Balaam tuvo que hablarle a través de su propia asna (Números 22:28) para que este pudiese entrar en razón. Aunque no tan extraños como el caso de Balaam, en la Biblia encontramos muchos casos donde Dios utilizó a las personas menos pensadas para enviar su mensaje. Lo importante es que nosotros podamos saber cuando Dios nos está hablando, y aceptar esos consejos, advertencias, o exhortaciones que Dios nos está ofreciendo, sin importar las personas o medios que utilice para ello.

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3. No le des cabida al orgullo

Cuando pensamos en las cosas que hizo Amasías, como adorar a otros dioses abandonando al verdadero Dios, y no aceptar la exhortación que le hizo un profeta enviado por Dios, podemos concluir que Amasías le abrió la puerta al orgullo. Concluímos esto cuando leemos en 2 Crónicas 25:17, que Amasías mando un mensaje al rey de Israel para que tuviesen un enfrentamiento.

El éxito puede ser peligroso en ese sentido, porque nos hace orgullosos; puede hacernos pensar que somos autosuficientes, y que todo lo que hemos logrado ha sido por nuestra inteligencia, por nuestra fuerza, y por nuestra capacidad.

En el momento que el orgullo entra en nuestro corazón, nos creemos más de lo que somos, y tomamos decisiones que a la larga son perjudiciales para nuestra vida, y para la vida de las personas que nos rodean.

En la Biblia encontramos que el orgullo es uno de los sentimientos que Dios detesta (Proverbios 6:17), y también que Dios mira de lejos a los orgullosos (Salmo 138:6). Es suficiente base para no dejar que el orgullo entre en nuestro ser.

Conclusión

Para finalizar este bosquejo bíblico, quisiera que cada uno de nosotros pudiese recapacitar sobre estas lecciones que aprendemos a través de la vida del rey Amasías. Debemos pensar si quizás sin darnos cuenta hay algo, o alguien, que está ocupando el lugar de Dios en nuestra vida.

Necesitamos evaluar nuestra vida para saber qué hacemos cuando alguien nos da una exhortación de parte de Dios. Debemos pensar si nuestro éxito en determinada área de nuestra vida, nos está llevando a ser orgullosos.

Entendamos que es de sabios aprender de los errores de otros, así que seamos sabios, y aprendamos las lecciones del rey Amasías.

Bosquejos Biblicos – Redactado por: Roger Rosales para Prédicas Biblicas.

© José R. Hernández. Todos los derechos reservados.

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