Primicias (Restableciendo Vidas)

Otto Brian Escobar

Primicias

Estudio bíblico basado en Éxodo 23:19: Primicias (Restableciendo Vidas) nos enseña el significado de ofrecer a Dios lo primero de nuestros frutos y reconocerlo como proveedor de todo cuanto recibimos. Examinamos la importancia de la obediencia, la buena administración, la generosidad y la gratitud, comprendiendo que nuestra entrega al Señor debe nacer de la fe y no de la intención de obtener bendiciones a cambio.

Estudios Bíblicos Lectura Bíblica: “Las primicias de los primeros frutos de tu tierra traerás a la casa de Jehová tu Dios.” (Éxodo 23:19).

Introducción

La palabra de Dios habla de las primicias de los frutos de la tierra que recibía Israel. Más bien dice que si tienes tierra y recibes fruto de ella, debes reconocer que todo viene de Dios. Y aunque no todos tenemos tierra para cultivar, todos tenemos algo por lo cual dar gracias al Señor.

Ilustración

En cierta ocasión se encontraron dos hermanos y se sentaron a conversar, y uno le preguntó al otro: Hermano, si tuvieras cien ovejas, ¿le darías cincuenta al Señor?

¡Sí! ¿Cómo no?, respondió el otro.

Volvió a preguntar: Si tuvieras cuatro vacas, ¿le darías dos al Señor?

¡Claro que sí!, respondió.

Preguntó una última vez: ¿Y si tuvieras dos cerdos, le darías uno al Señor?

¿Por qué me lo preguntas? Tú sabes que yo tengo dos cerdos.

Muchas veces somos rápidos para hablar de lo que Dios es para nosotros y de lo que nosotros haríamos por Él, pero decirlo y vivirlo es muy distinto, más cuando se trata de la generosidad y de administrar lo que tenemos. Tenemos que entender que cuando honramos a Dios lo hacemos por gratitud y obediencia, no para comprar su bendición ni para recibir algo a cambio.

I. Formados de la Tierra

“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.” (Génesis 2:7).

Tierra: Parte sólida de la superficie de la tierra.

Puede ser que para muchas personas no seas importante en este momento, pero recuerda que Dios formó al hombre del polvo de la tierra y le dio vida. Quizás existan personas que te han pisoteado o humillado, y por eso hoy todo lo ves mal.

Pero la Palabra menciona que el primer milagro que Jesús hizo fue convertir el agua en vino, y las tinajas de agua que usó, en aquel entonces, se utilizaban para el rito de la purificación de los judíos (Juan 2:1-11). Lo que nadie sabía era que el Señor usaría aquellas tinajas en una señal que manifestaría su gloria.

Si te han pisoteado o humillado, no pienses que has perdido tu valor delante de Dios. Trae a tu mente a las personas que te han humillado o han hablado mal de ti, pero no pongas tu esperanza en una fecha para tu milagro, sino en el Señor, que conoce tu sufrimiento. Llénate de la Palabra de Dios y permanece firme, porque aun en medio del mal tiempo Él puede sostenerte y obrar conforme a su voluntad.

¿Recuerdas que Jesús hizo lodo con tierra y saliva para devolverle la vista al ciego? (Juan 9:6-7). Ese milagro demuestra el poder de Jesús, no que toda persona humillada tenga prometido el mismo resultado.

“Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella.” (Job 1:7).

El día de hoy quizás te sientas pecador, pero aun así puedes acercarte a Jesús con arrepentimiento y fe. No esperes ser perfecto para llegar a la iglesia; acércate al Señor para recibir su perdón y comenzar una vida de obediencia. El pasaje de Job nos muestra que Satanás compareció delante de Dios, pero no enseña que pueda acercarse a Él para recibir salvación; tampoco la presencia de Judas entre los discípulos debe confundirse con una vida transformada por la fe.

II. El problema es el desorden

Satanás busca arruinar y afectar tu vida. Entonces el problema no es solamente que las personas te pisoteen o te humillen, sino también lo que permitimos que gobierne nuestro corazón y nuestras decisiones. Génesis 1:2 describe la tierra como desordenada y vacía, pero ese versículo no afirma que Satanás la desordenó; el relato muestra el poder de Dios al ordenar su creación.

Cuando Adán y Eva desobedecieron y pecaron, el Padre los vistió, aunque también hubo consecuencias por su desobediencia (Génesis 3:21-24). Al hijo pródigo, su padre lo viste y lo recibe cuando regresa arrepentido (Lucas 15:17-24). El Padre no te salva porque eres bueno, sino por su gracia y misericordia; sin embargo, no debemos tomar su misericordia como permiso para seguir pecando.

El pecado sí es el problema fundamental del hombre, y por eso necesitamos la redención en Jesucristo. David falló gravemente, pero cuando fue confrontado reconoció su pecado y buscó la misericordia de Dios (Salmo 51). Si fallaste, arrepiéntete y vuelve a ponerte de pie, porque el Padre es misericordioso y llama a sus hijos a caminar en obediencia.

Satanás busca que te desvíes y que pierdas el tiempo, así como procuró engañar a Adán y Eva (Génesis 3:1-6). El no hacer las cosas en orden puede arruinar tu tiempo y hacer que lo pierdas. Satanás también busca influir en tus pensamientos mediante la mentira y la tentación. Si tu visión no es clara, puedes desviarte. Ejemplo: José, cuando rechaza tener relaciones con la esposa de Potifar, decide permanecer fiel a Dios aunque aquello no formaba parte de los sueños que había recibido (Génesis 39:7-12).

El hijo pródigo se gastó la herencia viviendo perdidamente y la malgastó. El problema no solo fue que administró mal, sino que también vivió en pecado. ¿Cómo administras tu tiempo? ¿En qué gastas tu dinero? Recuerda que hay un tiempo para cada cosa, pero primero debes poner las bases, no al revés.

Si el orden y la organización no fueran importantes, Jesús no habría mandado recoger lo que sobró de la multiplicación de los panes, y recogieron doce cestas (Juan 6:12-13).

Si tú tienes principios de buen administrador, podrás cuidar mejor lo que Dios ha puesto en tus manos; no despilfarres ni malgastes. Sin embargo, no toda dificultad económica es consecuencia del desorden, ni todo el que administra correctamente se hace rico.

Haz presupuesto y organízate. José, en los siete años buenos, guardó alimento para cuando llegaran los siete años de hambre, y así hubo provisión durante la crisis (Génesis 41:33-57). ¿Quieres vivir sin preparación o administrar con sabiduría? Ordénate.

III. Satanás busca desordenar nuestra vida

El desorden puede llevar a la pérdida y al vacío, pero no podemos afirmar que toda persona que hoy está vacía lo está porque antes estuvo desordenada. Génesis 1:2 describe el estado inicial de la tierra, no una obra de Satanás ni una regla sobre la vida espiritual o económica de cada persona. Este año necesitas ordenarte y confiar en Dios, cualquiera que sea la situación que estés atravesando.

“Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas. Y se cerraron las fuentes del abismo y las cataratas de los cielos; y la lluvia de los cielos fue detenida. Y las aguas decrecían gradualmente de sobre la tierra; y se retiraron las aguas al cabo de ciento cincuenta días. Y reposó el arca en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, sobre los montes de Ararat. Y las aguas fueron decreciendo hasta el mes décimo; en el décimo, al primero del mes, se descubrieron las cimas de los montes. Sucedió que al cabo de cuarenta días abrió Noé la ventana del arca que había hecho, y envió un cuervo, el cual salió, y estuvo yendo y volviendo hasta que las aguas se secaron sobre la tierra. Envió también de sí una paloma, para ver si las aguas se habían retirado de sobre la faz de la tierra. Y no halló la paloma donde sentar la planta de su pie, y volvió a él al arca, porque las aguas estaban aún sobre la faz de toda la tierra. Entonces él extendió su mano, y tomándola, la hizo entrar consigo en el arca.” (Génesis 8:1-9).

La paloma fue enviada para ver si las aguas se habían retirado de sobre la tierra; por el contrario, el cuervo dice la Biblia que iba y venía hasta que las aguas se secaron. El texto no dice que el cuervo se comió lo que había en la tierra, ni que por su culpa la paloma no encontró donde posarse. La primera vez que la paloma fue enviada no halló dónde sentar la planta de su pie porque las aguas estaban aún sobre la faz de la tierra.

Siete días más esperó Noé para enviar nuevamente a la paloma, pero esta vez trajo una hoja de olivo, y así entendió Noé que las aguas se habían retirado (Génesis 8:10-11). Aquella hoja no era una primicia presentada a Dios, sino una señal de que las aguas habían disminuido. Puede ser que tu vida haya atravesado un diluvio de dificultades y pienses que ya no tienes esperanza, pero este relato nos recuerda que Dios no se olvidó de Noé y que fue Él quien hizo disminuir las aguas. Confía en su fidelidad mientras esperas su tiempo.

IV. Entregando Primicias

Quizás Satanás ha buscado arruinar tu vida fuertemente, y en lo económico te has desordenado y te sientes frustrado, como si estuvieras viviendo un diluvio. Pero el Padre nos llama a honrarlo aun en medio de nuestras necesidades, con sinceridad y gratitud, sin pensar que una primicia es el precio para cambiar la vida. Las primicias de Éxodo 23:19 eran parte de las ofrendas que Dios ordenó a Israel en el contexto de su pacto; no son una promesa de que una entrega económica hará desaparecer toda frustración.

Para poner en práctica la enseñanza, no te quedes solamente en palabras ni seas egoísta con lo que Dios te ha permitido recibir. En medio de tu desorden, aprende a administrar con sabiduría y a dar con un corazón agradecido. Dios ama al dador alegre (2 Corintios 9:7). Noé entendió al ver la hoja de olivo que las aguas habían disminuido y continuó esperando hasta que Dios le indicó salir del arca (Génesis 8:15-18). La hoja marcó una señal de lo que estaba ocurriendo en la tierra, pero no fue una ofrenda que provocó aquel cambio.

El paralítico en la puerta llamada la Hermosa, después de ser sanado, entró en el templo andando, saltando y alabando a Dios (Hechos 3:1-10). Su primera reacción fue glorificar al Señor por lo que había recibido; el pasaje no llama primicia a sus saltos, pero nos enseña a responder con gratitud. Lo primero de ti debe ser para Él: tu adoración, tu tiempo, tu obediencia, tus dones. Ejemplo: cuando Elías llega con la viuda y le pide agua y luego comida, ella, en medio de su necesidad, responde a la palabra del Señor comunicada por el profeta (1 Reyes 17:8-16). Fue una situación particular acompañada de una promesa específica de Dios, no una fórmula para exigir hoy una multiplicación económica a quienes entreguen una ofrenda.

Conclusiones

  1. Dios formó al hombre del polvo de la tierra y le dio vida.
  2. Si las personas te han humillado o pisoteado, tu valor delante de Dios no ha desaparecido; confía en Él.
  3. El pecado es nuestro problema fundamental, y el desorden también puede traer consecuencias; necesitamos arrepentimiento y sabiduría.
  4. Si hoy te sientes vacío, busca al Señor; no toda dificultad proviene de una mala administración.
  5. El Padre puede darte una nueva vida en Cristo y sostenerte en medio de las pruebas.
  6. Honra a Dios con gratitud y generosidad, sin convertir las primicias en una condición para recibir milagros.
  7. Si quieres un cambio de vida, comienza este año caminando en obediencia, fe y buena administración.

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