Predicas Cristianas
Predicas Cristianas Predica de Hoy: No es por comezón de oír; es por hambre y sed de Su palabra
Predicas Cristianas Lectura Bíblica: 2 Timoteo 4:3-5
Introducción
¿Sabes? Cuando el apóstol Pablo escribe esta carta, segunda de Timoteo, él está preso en Roma durante el reinado de Nerón, alrededor de los años 66 o 67 después de Cristo.
Y cuando el apóstol Pablo, él está preso en una cárcel, pero no era cualquier cárcel, era una cárcel de máxima seguridad, la cual era un lugar oscuro, un lugar frío, desagradable y espantoso. Era ese sitio, esa cárcel reservada para los criminales de alta peligrosidad de ese entonces. Pero sabe, el apóstol no estaba preso por ser un criminal.
El apóstol Pablo se encontraba preso en esa cárcel por predicar a Jesucristo, por predicar el evangelio que cambia, por predicar el evangelio que transforma, porque es el evangelio de Jesucristo el único que trae salvación al ser humano. ¿Cuántos lo creen? Aleluya.
Aparte de estar preso el apóstol se encontraba encadenado. Diga conmigo, encadenado. Si hubiese sido alguno de nosotros, estuviéramos quejándonos y algunos hasta renegando contra Dios. Pero sabe, el apóstol no se quejó, el apóstol no renegó. ¿Sabe por qué? Porque él sabía que toda su vida estaba segura en las manos de Dios. Amén.
Por eso, amado, amada, no importa lo que estás pasando, no importa lo que estás viviendo ahora, ten confianza, te dice el Señor. Iglesia Cristiana de Reconciliación, ten confianza en Dios, porque toda tu vida está segura, segura, segura en las manos de Dios. ¿Cuántos reciben esta palabra? Aleluya.
Lo más impresionante en la vida del apóstol, lo más impactante, ¿sabe?
- Era que el apóstol no está preocupado de su situación.
- El apóstol no está preocupado de su condición.
- El apóstol no está preocupado porque está preso, no está preocupado de su sufrimiento o padecimiento.
- El apóstol está preocupado que está esperando una sentencia de muerte.
¿Sabe usted se imagina eso? Uno esperando una sentencia de muerte y no estar preocupado. ¿Sabes? La guillotina lo estaba esperando afuera y el apóstol no está preocupado. Eso es, aquí podemos ver un general del ejército de Dios, un general en la fe que a pesar que está esperando la muerte, él no está preocupado en eso.
¿Sabe? La preocupación o carga del apóstol Pablo es por la iglesia de Jesucristo, que la iglesia no se desviara de la sana doctrina, que la iglesia no se desviara de la sana enseñanza, que la iglesia no se desviara de la verdad de la palabra de Dios.
Amado, lo que impacta en la vida del apóstol no es su sufrimiento, es su enfoque de ver las cosas. La manera de ver las cosas es su enfoque de poder ver las cosas a la manera de Dios. Y esto trae una enseñanza a nosotros. Que todo lo que nos suceda en la vida, sea bueno, sea malo, podamos verlo con los ojos de Dios, entendiendo que a los que aman a Dios, conforme a su propósito, todas las cosas nos ayudan para bien. Por eso no te preocupes si estás si la estás pasando mal ahora. Dios, de eso de ese mal que estás pasando, va a sacar algo bueno y dártelo. Va a sacar algo bueno y te lo va a traer. Amén. Aleluya. Aleluya.
I. EL ENFOQUE DEL APÓSTOL PABLO
Pablo no centra su carta en su situación. Pablo no centra su carta en la injusticia del sistema, ni en el gobierno. ¿Cuántos cristianos usted escucha quejarse del gobierno? Montones. Pablo no centra su carta en los golpes que nos da la vida.
Él centra su carta en algo mucho más importante, en la fidelidad doctrinal de la iglesia de Jesucristo, cuidando la sana doctrina, cuidando la sana enseñanza de poder darle al pueblo de Dios, darle siempre ese alimento puro sin contaminación, esa leche pura, esa leche espiritual pura, sin contaminación.
¿Sabe? En el tiempo de nuestros tatatarabuelos, ellos bebían leche pura, literalmente, leche pura, acabadita de ordeñar, calientica. Oye, es una leche nutritiva. Pero en el tiempo de nosotros, en estos tiempos y el tiempo de nuestros hijos, estamos bebiendo una leche contaminada, una leche contaminada, una leche que está llena de un montón de agua y químicos, para que sepa algo.
Amén. ¿Cuántos están acá? Amén.
Y viéndolo en el mundo espiritual, hay que tener mucho cuidado de con qué alimento te estás llenando, cuál es el alimento que estás recibiendo, porque sabe, el enemigo es astuto. ¿Sabes? Ahora están contaminando la verdad con dogmas, un montón de rudimentos y dogmas humanos, un poco de verdad, un poco de mentira y ahí sueltan el mensaje. Pero el apóstol está interesado en la iglesia de Jesucristo, de que se mantenga la sana enseñanza al pueblo. Aleluya. Gloria a Dios.
Esta carta, segunda de Timoteo, es la última carta que el apóstol Pablo escribe estando en vida a su hijo espiritual Timoteo. Y esta carta es inspirada y bajo la dirección de la persona del Espíritu Santo. Una carta inspirada. De ahí la importancia de dejarnos guiar por la persona del Espíritu Santo.
Que sea el Espíritu Santo quien dirija nuestra vida y no nosotros mismos. Amén.
II. OBEDECER LA VOZ DEL ESPÍRITU SANTO
A veces el Espíritu Santo nos está guiando, nos está diciendo, “Es por este sitio, es por este lado, es por este camino.” Y sabe, a veces nosotros somos tan atrevidos que le decimos al Espíritu Santo, “No me parece”; tremendo y decidimos por otro camino. ¿Cuántos están acá? Y terminamos recibiendo, cogiendo golpe y recibiendo las consecuencias por nuestra desobediencia.
¿Sabes? Yo escucho muchos hermanos, escuchamos hermanitos, hermanitas, estoy pasando por un proceso, hermano. Estoy pasando por un proceso, pero sabe, a la verdad no es ningún proceso. No es ningún proceso, sino que están recibiendo las consecuencias por su desobediencia, que es algo muy diferente, ¿sabe?
Pasar un proceso es cuando estás haciendo las cosas bien, cuando estás haciendo lo correcto delante de Dios. Es cuando estás obedeciendo a Dios y se levanta, se levantan cosas contra tu vida, se levantan cosas en tu contra. Eso es pasar por un proceso.
Pero hay muchos pueblos de Dios que no están pasando por proceso, sino que están recibiendo las consecuencias de su desobediencia. Aleluya. ¿Sabes?
Necesitamos afinar nuestros oídos a la voz de la persona del espíritu. Y de pronto usted me dice, “¿Cómo puedo afinar mi oído espiritual?” Atentos. Mi oído espiritual, ¿cómo puedo afinarlo? Puedes afinarlo con oración. Orando, diga conmigo, orando y leyendo Biblia, orando y leyendo Biblia. No, no chateando ni viendo Netflix. Gózate, ¿sabes? Necesitamos afinar nuestros oídos. Para afinar nuestros oídos a la voz del espíritu, hay que pasar tiempo en la presencia del Señor.
Pasar tiempo leyendo la Biblia, como dice el hermano que estaba acá, aunque nuestra carne no quiera, pero la carne no se manda en nuestra vida manda el espíritu. ¿Cuántos lo creen?
¿Sabes? Conozco jovencitas que hoy día ya no son jovencitas, son adultas. Por no escuchar la voz del Espíritu Santo, por no escuchar la voz de Dios, tomaron una mala decisión en su vida de meterse a vivir, de comprometerse con la persona equivocada. Y hoy día están viviendo un calvario apartados y lejos de la presencia de Dios.
Es importante escuchar la voz de Dios, escuchar la voz de la persona del Espíritu Santo, pero también es importante estar dispuesto para obedecerla. Aleluya. Aleluya.
Lo primordial acá es no dejarnos llevar por nuestros impulsos, no dejarnos llevar por nuestros sentimientos, nuestras emociones, no llevarnos, dejarnos llevar a nuestro parecer, sino que seamos llevados por la persona del Espíritu Santo. Cuando el Espíritu Santo te diga algo y tú sabes que es el Espíritu Santo, hazlo, porque sabe, el Espíritu Santo siempre te va a llevar a toda verdad.
Siéntete seguro, siéntete confiado en hacerlo, porque el Espíritu Santo siempre nos va a llevar de gozo en gozo, de triunfo en triunfo y de victoria en victoria. ¿Cuántos lo creen esta mañana? Alabe a Dios. Entonces, amado, ahora el apóstol Pablo, siendo guiado por el Espíritu Santo, trae esta palabra que leímos al principio a un pastor, Timoteo.
Timoteo está pastoreando en una iglesia en Efeso, en la ciudad de Efeso. Y no solamente estaba como pastor local, sino que el apóstol había asignado a Timoteo como pastor, como líder espiritual. ¿Qué es esto? de formar a otros líderes, de formar a otros pastores, de formar a otros ministros y de velar y estar y de velar y y establecer el orden en la iglesia enseñando la sana doctrina.
III. ¿QUÉ ES LA SANA DOCTRINA?
Ahora el texto bíblico empieza diciendo, “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina.”
Ahora vamos a empezar. ¿Qué es la sana doctrina? La sana doctrina es la sana enseñanza que proviene directamente de Dios y es revelada al hombre únicamente a través de la persona del Espíritu Santo.
La sana doctrina es esa enseñanza sana, enseñanza pura y correcta de la palabra de Dios. ¿Sabe? La sana doctrina es es enseñanza sin adulteración, la enseñanza pura, la enseñanza correcta, sin añadir ideas y conceptos humanos, pero tampoco sin quitar la verdad de esa palabra.
La expresión sana doctrina viene del texto original griego: “ὑγιαίνω διδασκαλία“; ; Dios mío. Tirando aquí griego. Ugiaino con h. Ugiaino didascalia. Santo.
Ugiaino significa sano, saludable, íntegro (Strongs’s G5196). Y didascalia es doctrina o enseñanza (Strong’s G1319). Es decir, en otras palabras, el término sana doctrina es la enseñanza que produce salud espiritual.
Dice la Biblia en Tito capítulo 2. Vamos acá al videobin. Tito capítulo 2, versículo 1.
Como dice, dice la palabra en Tito capítulo 2, “pero tú habla lo que esté de acuerdo” ¿o lo que está de acuerdo a qué? Con la sana doctrina. Es decir, no hables otra cosa que no sea lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Predicador, predicadora, no hables, no prediques otra cosa que no sea que no esté de acuerdo con la sana doctrina. Maestro, maestra de la palabra de Dios, no enseñe otra cosa que no sea lo que esté de acuerdo con la sana enseñanza, con la sana doctrina. Amén. Aleluya.
¿Sabe? Y la sana doctrina se fundamenta en las enseñanzas de Jesucristo, transmitida por los apóstoles y profetas, donde Cristo es la piedra angular, es decir, donde Cristo es la piedra que lo sostiene todo. Aleluya.
¿Sabe? La sana doctrina se caracteriza porque siempre trae o proclama un mensaje cristocéntrico, es decir, que exalta a Cristo y no al hombre. La sana doctrina se caracteriza porque es bíblica, es decir, que siempre se basa en las escrituras, en la palabra de Dios. La palabra es el soporte, el sustento, el respaldo de esa de eso que está enseñando. ¿Sabes?
La sana doctrina se caracteriza porque no se acomoda al oído. Esto, ¿qué es? Que habla la verdad. Aunque incomode. Aunque incomode.
IV. CUANDO NO SOPORTAN LA SANA DOCTRINA
Ahora dice el texto bíblico, “porque vendrá tiempo cuando no sufrirán.”
¿Qué? La sana doctrina. Ahora, esta palabra sufrirán, en el texto original griego es “ἀνέχομαι” (anechomai – Strong’s G430), la cual no significa sufrir como dolor físico, sino tolerar, soportar, aguantar o aceptar con paciencia.
Ahora, el apóstol lo que le está diciendo a Timoteo acá es que vendrá tiempo cuando no van a tolerar la sana doctrina. Vendrá tiempo cuando no van a soportar la sana doctrina. Vendrá tiempo cuando no van a aguantar, no van a resistir. ¿Sabes por qué? Porque la sana doctrina confronta. Dígale que tiene a su lado, confronta.
La sana doctrina confronta. ¿Qué confronta? Confronta el pecado. La sana doctrina confronta al ser humano y muchos no están dispuestos a ser confrontados.
V. LA SANA DOCTRINA CONFRONTA EL PECADO
Un ejemplo poderoso de la sana doctrina que confronta el pecado es Juan el Bautista. ¿Sabe? Él le predicaba a un rey, a Herodes, y le decía en Marcos 6:18. Juan le decía a Herodes: “No te es lícito tener a la mujer de tu hermano.”
¿Sabes? Esto en la ley era pecado. Aquí Juan el Bautista estaba citando Levítico 18:16, “La desnudez de la mujer de tu hermano no descubrirás; es la desnudez de tu hermano.” Esto en Levítico establece la prohibición divina de tener relaciones sexuales con la esposa de un hermano, y Juan confronta con esto al rey Herodes.
¿Sabe? Juan no predicó un mensaje suave por tratarse de un rey. El mensaje de Juan era fuerte, era contundente, porque Juan la tenía clara. Él sabía que el mensaje de Dios no se compromete por nada ni por nadie. Amén.
Y eran hombres, eran hombres de Dios que recibían el mensaje y así como lo recibían lo transmitían. Hombres valientes que no tenían temor a nada ni a nadie porque ellos estaban convencidos de que Dios estaba con ellos.
Cuando usted está convencido de que Dios está con usted, usted no tendrá temor a nada ni a nadie. A nada ni a nadie te dice el Señor. Aleluya.
Ahora, por decir la verdad, por predicar con la verdad, Juan el Bautista fue encarcelado y luego decapitado, pero él no vendió el mensaje de Dios por plata.
Cuántos plateros hoy día, terrible, que distorsionan el mensaje de Dios, que Dios está mandando arrepentir a esa persona, a esa mujer, a ese varón, y le dicen: “Es una palabra de bendición”, en el sentido de que si esa persona está mal, lo mejor para esa persona es que no encubra su pecado, sino que lo confiese.
¿Sabe? Hablar con valor, hablar con la verdad, hablar fuerte, no es para señalarte ni para hacerte quedar mal, es para ayudarte a que tú seas libre, libre.
Y de pronto usted, de pronto hay una persona acá que tenga un pecado oculto, que esté haciendo algo malo a las escondidas. De pronto alguien que me está viendo a través de la transmisión está en pecados ocultos donde no lo sabe nadie, solamente tú y Dios.
Hoy Dios te está haciendo un llamado para que entres a cuentas con Él, porque esto se trata de que tú seas libre, que tú seas salvo, no que seas condenado.
Aquí no estamos para señalar a nadie, estamos para ayudar, para restaurar, para que esa persona reciba la verdad. Amén.
Porque la verdad es fuerte, la verdad duele, pero cuando tú reconoces esa verdad en tu vida, eres libre. “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” ¡Os hará libres! ¡Os hará libres! ¡Os hará libres!
VI. LA SANA DOCTRINA CORRIGE
No van a soportar la sana doctrina, no la van a tolerar. ¿Sabe por qué? Porque la sana doctrina corrige. Diga conmigo, corrige. Y muchos no están dispuestos a ser corregidos.
Hay cristianos que cuando les corrigen en vez de decir: “Hermano, gracias porque has visto mi error, has visto mi falla, has visto mi imprudencia y me has corregido.” No, no, no. En vez de darle gracias, ponen mala cara, como decimos acá en la costa. Santo, Dios mío. Y no está bien ver a tu hermano cometer un error, caer en una falla.
No está bien ver a tu hermano cometer una imprudencia delante de ti y tú no le corriges. Porque tú de pronto dices: “Él es vale mío, él es mi amigo y si le corrijo, de pronto se ofende. Y yo quiero seguir siendo vale de él. Yo quiero seguir siendo amigo de él.”
¿Sabes? El verdadero amigo te hace ver tus errores y tus fallas para que tú enderezcas tu vida. Aleluya. Oh, gloria a Dios. ¿Sabe? Dice Efesios capítulo 4, versículo 28, dice: “El que hurtaba no hurte más.” Esto es corrección. Amén. Esto es corregir.
El que hurtaba, parafraseando, puedo decir: el que fornica a escondidas, el que adultera a escondidas, que no lo haga más. El que diga mentiras, que no las diga más, hermano. Aleluya. Aleluya. No van a tolerar, no van a soportar la sana doctrina.
Número tres, porque trae consigo la verdad. La sana doctrina trae consigo, trae empaquetada la verdad. Y la verdad, como dije, duele. Y la verdad, cuando tú le dices a alguien la verdad, a veces se incomoda, pero hay otros que se molestan, otros que se ofenden y también te dicen un poco de cosas. Pero sabe, muchos no están dispuestos a que le digan la verdad.
El profeta Jeremías era un profeta de perrenque, porque el profeta Jeremías no tenía miedo en decirle la verdad al pueblo de Dios. Y sabe, el pueblo le odiaba porque él decía la verdad, porque él profetizaba la verdad y no mentira. El pueblo le odiaba, el pueblo lo rechazaba y a veces, o por lo general, lo ignoraba.
Eso es terrible, que tú entres en algún sitio y te ignoren. Así hacían con el profeta Jeremías, porque era un profeta que confrontaba, que decía la verdad. Aleluya.
VII. NO ES POR COMEZÓN DE OÍR
Dice el texto bíblico, “porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias y apartarán de la verdad el oído.” ¿Cuál es el título del mensaje?
No es por comezón de oír, es por hambre y sed de su palabra. ¿Cuántos acá alguna vez han sentido comezón en la espalda? Óyeme, y y es terrible porque ese comezón que nos que nos que nos da en la espalda, no podemos rascarle. Yo a veces estoy buscando y a dónde la mano, el brazo, la mano no me da, no me alcanza.
Entonces, hay que pedir ayuda a un integrante de la casa, sea un hijo, hija, tío, tía, esposa, esposa. Yo por lo general le le digo siempre a mi esposa y ella empieza rascándome que tiene una uña grande, bonita, empieza a rascar y yo yo le digo, “Un poquito, un poquito a la derecha, un poquito a la derecha, porque eso es como son.” Baja, baja un poco. Ahí, ahí, ahí, ahí. A cuántos le ha pasado. Oye, eso es tremendo.
¿Cuántos acá han tenido comezón en los pies o más bien en los dedos de los pies? Oye, ese comezón es terrible. Esa es una rasquiñita que le dicen la sabrosa. Entre más se rasca una, más comezón tiene en los pies. Y yo le confieso algo, yo antes me quitaba eh la piel y me quedaba la carne. Ahí está mi esposa de testigo.
La piel anteriormente de de porque me rascaba y más rasquiñ más y más y cuando tenía que verme tenía la carne literalmente ahí sangrentado. Gracias a Dios sano de eso. Aleluya. Eso es producto de bacterias, de hongos que causan esa rasquiñita, ese comezón. Un pie enfermo es tremendo.
¿Cuántos acá han tenido comezón en el oído? Oye, uno quiere meterse todos los dedos, ¿verdad? Pero apenas este, el pequeñito. Tremendo. Esto sucede porque a veces tenemos demasiada cera en el oído y empieza y empieza a molestarnos con una raquiñita, un comezoncito.
Pero sabe, hablando espiritualmente, hay gente, estamos viviendo en medio de una generación que está buscando, está buscando lo que le agrada escuchar. Estamos viviendo en medio de una generación que está buscando lo que le gusta y lo que le agrada oír. Esto es comezón de oír, una generación que estamos viviendo con comezón de oír. Esto es comezón de oír es adicción, escuche, adicción a lo que le agrada al oído. Aleluya. Aleluya. ¿Sabe?
Esta comezón de oír que habla el apóstol no es de estos tiempos, no es de ahora. Desde los tiempos del Antiguo Testamento, en los tiempos del profeta Jeremías, podemos ver claramente la corrupción espiritual profunda que había en Judá. Falsos profetas que profetizaban y mentían con una facilidad al pueblo, sacerdotes que gobernaban según su antojo y no por la voluntad de Dios.
Pero sabe, lo más tremendo es que el pueblo prefería esta engañosa comodidad antes que la verdad de Dios. Esto de comenzón de oír podemos verlo desde el inicio de la creación de nuestros primeros padres Adán y Eva. Cuando Eva estaba en el huerto del Edén, dice que la serpiente astuta, Satanás, le endulzó el oído, le les eh le sedujo hasta engañarla.
Número uno, Satanás primeramente le introduce duda en el corazón diciendo, diciéndole a Eva, “Con que Dios os ha dicho.” Y cuando uno le dicen así, uno enseguida tiene enseguida uno se pellica y siente duda. Porque uno de los propósitos del enemigo es crear, sembrar duda en el corazón del creyente para desviarlo del propósito de Dios.
Número dos, la la serpiente, Satanás contradice la verdad, le dice a Eva, “No morirás.” Estaba contradiciendo la verdad de Dios. Porque Dios le dijo a a a Adán en el huerto, Dios le dice a Adán en el huerto, “Más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.” Aleluya.
Y número tres, Satanás le ofrece algo atractivo: “Seréis como Dios.” En otras palabras, le está le está dando una falsa, le está dando una le está le está dando una falsa enseñanza. Le está dando una falsa enseñanza. Dice, “Seréis como Dios.” Le está dando una falsa promesa, perdón, una falsa promesa.
Seréis como Dios le dice a Eva. Esto es elevar al hombre a la al nivel, a la posición de Dios y nunca podrá suceder de colocar al ser humano en la posición de Dios. Ahora aclaro, Eva no está buscando múltiples voces, ni maestros que le enseñen, que le digan lo que ella quiere oír. Pero la razón, la razón acá del problema es que Eva escuchó una voz diferente. Eva escucha una voz distinta a la voz de Dios y la creyó. Decidió creerla, le dio credibilidad a esa voz y la creyó. Por eso cayó en desobediencia.
El comezón de oír que habla el apóstol Pablo es un paso más avanzado. Es cuando el corazón no solamente es engañado, sino que está buscando mensajes que le confirmen sus deseos apartando del el oído de la verdad. ¿Sabe esto de comezón de oír?
Número uno, es oír y escuchar mensajes que les hagan sentir bien, mensajes bonitos, pero sin amonestación, sin confrontación.
Esto de comezón de ir, número dos, mensajes que les entretengan. Son mensajes con un poco de chiste, un poco de cuento, un poco de fábula y cero palabra de Dios. ¿Sabe? Y sin palabra de Dios no hay cambio ni transformación. Pasaron un momento de emoción, pero no hubo cambio ni transformación. Donde no hay palabra de Dios, no hay cambio, ni hay transformación. Por eso el pueblo necesita escuchar palabra de Dios, palabra fidedna de Dios. La palabra de Dios.
Número tres, mensajes motivacionales. Son mensajes bonitos, mensajes agradables y eso es lo que busca mucha gente para sentirse bien, pero son mensajes que no hay no hay arrepentimiento. Mensaje que no hay compromiso, donde no hay entrega. Mensaje donde no hay rendición, sino pasar un momento agradable, un momento chévere, un momento de carcajada, de disfrute y nada más.
Esos mensajes motivacionales son mensajes que hacen aumentar y crecer tu yo. Mensajes que hacen crecer nuestro ego. Son mensajes que hacen crecer nuestro ego. Y la Biblia, Jesús enseñó a sus discípulos, eh, enseñó a todos sus discípulos, les enseñó, le dijo, “El que quiera venir en pos de mí”, es decir, el que quiera ser mi discípulo, niéguese y los mensajes motivacionales te dicen lo contrario, que te aumenta tu yo, que crezca tu yo. Amén.
Jesús dijo, “El que quiera seguir, el que quiera ser venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame.” (Mateo 16:24). Y esto de negarse a sí mismo es hacer morir nuestro yo, es hacer morir nuestro ego para que Cristo pueda vivir en nosotros, para que Cristo pueda reinar en nuestras vidas. Amén. Aleluya.
¿Sabes estos mensajes motivacionales nos dicen, “Tú eres suficiente.” Wow. ¿Sabes lo que te diga? Tú eres suficiente, Dios mío. Cree en ti. Tú puedes lograrlo. Tú puedes alcanzarlo, porque dentro de ti hay un potencial. Solamente decrétalo y listo, fuera. Se acabó el problema. Decrétalo y chao.
Pero sabe, el hombre como tal no tiene ningún poder para cambiar ni para transformar nada ni a nadie. Solamente Dios. Solamente Dios. de Dios es el poder. Por eso el salmista dijo, “Dos veces he oído que de Dios es el poder.” (Salmo 62:11). De Dios es el poder, iglesia. de Dios es el poder. Alábale.
VIII. LA FE NO ES PENSAMIENTO POSITIVO
Los mensajes motivacionales también suelen enfocarse en el pensamiento positivo. El pensamiento positivo. Y hay o existe una gran diferencia en que en lo que es el pensamiento positivo y lo que es la fe.
El pensamiento positivo viene del hombre, la fe proviene de Dios. El pensamiento positivo se basa en la mente humana. La fe se basa en la palabra de Dios. El pensamiento positivo depende de la actitud mental. La fe depende de la voluntad de Dios. El pensamiento positivo evita lo negativo, pero cuando llega a lo negativo se forma un caos, no resiste.
En cambio, la fe, cuando te llegan las malas noticias, ahí estás tú resistiendo. Cuando te llega lo malo, ahí estás tú resistiendo. Porque la fe permanece aún en medio de las aflicciones. El pensamiento positivo te enseña a creer en ti. La fe te enseña a creer en Dios. Porque la fe es creer en Dios, la fe es confiar en Dios y la fe es depender de Dios.
¿Cuánto acá? ¿Cuántos hombres y mujeres hay en este recinto? Poquitos. Dios mío. Padre santo, me asusté. Hay poder en Cristo, ¿sabes? El comezón de oír. Gracias, hermanita.
IX. UN EVANGELIO DE COMODIDADES PERO SIN CRUZ
El comezón de oír es vivir un evangelio de comodidades, pero sin cruz. Cuando a ti te enseñan un evangelio de comodidades que pero que no haya cruz es un peligro. Porque cuando llegue la cruz, cuando llegue la tristeza, cuando llegue el dolor a tu vida, cuando llegue el sufrimiento, colapsas.
El comezón de de oír es vivir un evangelio de comodidades, pero sin cruz. Pregunto, ¿y cuando se acaben las comodidades, ¿qué vas a hacer? Cuando todo en tu vida sea sacudido, ¿qué vas a hacer? De ahí la importancia de fundamentar nuestra vida en la palabra de Dios.
Como dice en Mateo, en Mateo dice, dice la Biblia en Mateo 24:35, “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.” ¿Sabe? La única forma de permanecer en Cristo es a través de su palabra. Isaías dijo, “Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.” (Isaías 40:8). Aleluya, aleluya, aleluya.
X. MICAÍAS Y LOS PROFETAS QUE SOLO AGRADABAN AL REY
Vaya conmigo a Primera de Reyes, capítulo 22, versículo 8. Estoy saliendo de la introducción. No se asuste. Primera de Reyes, capítulo 22, versículo 8.
No, mentira, una broma. Voy por la mitad. Amén. El rey de Israel respondió a quién, o sea, Acad es rey de Israel y responde a Josafat, rey de Judá. Dice, “Aún hay un varón por el cual podríamos consultar a Jehová, Micaías hijo de Imla; (Más, ¿qué?) mas yo le aborrezco, (¿Por qué le aborrece?) porque nunca me profetiza bien, sino solamente mal. Y Josafat dijo: No hable el rey así.”
Acad tenía 400 profetas que supuestamente se decían llamar profetas de Jehová, pero esos profetas profetizaban al rey solamente lo que el rey quería oír, lo que acá quería escuchar. Como el caso de hoy en día, que hay multitudes de profetas por todos lados y dicen lo más tremendo que dicen que son profetas de Dios, profetas del Señor. ¿Y qué están profetizando? Están profetizando lo que la gente quiere oír, lo que la gente quiere escuchar, que todo está bueno. No importa si estás en pecado, si estás en desobediencia, Dios te va a bendecir y este año te va a ser millonario. Wow. ¿Sabe?
Acá el contexto es que Acab quiere tomar la ciudad de Ramot de Galaad, porque esa ciudad le pertenecía a ellos, pero ahora la tenían los sirios, y él necesitaba consultar a sus profetas. Y todos ellos, los 400, le decían: “Sí, rey, sube, porque Dios te va a dar la victoria. Sube, porque Dios te va a entregar la ciudad de Ramot de Galaad.”
Pero sabe, cuando Acab le pregunta, el rey de Israel respondió a Josafat: “¿Aún hay algún varón por el cual podríamos consultar a Jehová?” Y entonces dice: “Micaías, hijo de Imla.” Dice acá, Micaías era un verdadero profeta de Dios, pero había un problema, que el rey odiaba al profeta porque el profeta no iba con mentiras. Dios mío, cuántos profetas hoy en día que te consignan una millonada por una profecía.
Dios y están hablando ellos mismos un montón de cuentos, un montón de fábulas y no ha hablado Jehová el Señor. Y dice Micaías cuando le va a profetizar le dice, “Acab no subas a pelear contra los sirios porque vas a ser derrotado.” Y apenas él escucha eso, dice, “Viste, viste lo que te dije, Josafá, viste, viste que ya yo te lo había dicho, que no me él no me va a profetizar nunca bien, sino mal.” (1 Reyes 22:8; 22:17-18).
Hay gente en el evangelio, estoy hablando de cristianos, que andan en desobediencia a Dios, pero nadie lo sabe. Los saludas y te dicen: “Dios te bendiga”, “bendecido y en victoria”, “prosperado”, pero andan en desobediencia a Dios. Lo sabe solamente la persona y Dios. Escúcheme. Y son tan bárbaros que quieren recibir algo bueno de Dios. Quieren recibir una profecía impactante de Dios. Quieren la aprobación, la palmadita en el hombro: “Muchacho, lo estás haciendo bien.” Quieren escuchar algo bueno, algo agradable, algo favorable, algo prometedor, que cautive el corazón. Pero Micaías le dijo la verdad al rey.
Y el rey no le escuchó. Y los otros profetas estaban tratando de convencer a Micaías. “No, dile, dile”, estoy parafraseando, pero usted lee la historia y es así. “¿Cómo le vas a decir al rey que no suba? Dile, dile, dile.”
Y el profeta dijo: “No subas a pelear contra los sirios porque van a ser derrotados. Más bien, cada uno váyase para su casa en paz y dejen eso quieto.” Por no obedecer la voz de un verdadero profeta, Acab en esa batalla perdió la vida. Aleluya.
XI. DECIDNOS COSAS HALAGÜEÑAS
Vaya conmigo a Isaías, capítulo 30, versículos 8 al 10.
Vamos a ir avanzando. Dice Isaías capítulo 30, versículos 8 al 10: “Ve, pues, ahora, y escribe esta visión en una tabla delante de ellos, y regístrala en un libro, para que quede hasta el día postrero, eternamente y para siempre. Porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oír la ley de Jehová; que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras.”
Verso 9. Porque este pueblo es rebelde. Hijos, ¿qué? Mentirosos. Hijos, ¿qué? Que no quisieron oír la ley de Jehová. Esto es oír la palabra de Dios, sino que querían oír comezón, esa rasquiñita sabrosa en el espíritu de escuchar algo bueno, algo agradable, algo fascinante. Wow, que la gente diga: “Wow, qué hermano, qué hermana tremenda.”
Dice, sigo leyendo, versículo 10: “Que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos profeticéis lo recto.”
Escuche: “Decidnos más bien cosas halagüeñas, profetizad mentiras.”
Esto de cosas halagüeñas son cosas agradables, palabras bonitas, palabras encantadoras. Cosas favorables para tu vida.
“Decidnos esas cosas, no nos profeticéis lo recto.”
¿Cómo estaba el pueblo en tiempo del profeta Isaías? Esto era terrible, tremendo.
Un pueblo que se desvía del propósito de Dios, un pueblo que le da la espalda a Dios y van detrás de los cuentecitos, detrás de esas fábulas que solamente rascan el oído, pero no hay nada de verdad en ellas. ¿Sabe?
Este pasaje muestra una generación que rechaza la sana doctrina.
Una generación que prefería mensajes suaves, no mensajes que confrontan al ser humano, no mensajes que te amonestan, sino mensajes agradables, favorables, donde no querían arrepentimiento. Es terrible esta condición del pueblo.
XII. DURA ES ESTA PALABRA
Mire lo que le pasó a Jesús en una ocasión, porque el mensaje de Jesús era un mensaje contundente. Vamos a Juan 6.
Mire lo que le pasa a Jesús cuando da un sermón poderoso, pero eran puras papitas calientes que ni los discípulos podían soportar. Mire lo que dice Juan 6:60:
“Al oírlas”, oír qué, las palabras de Jesús, muchos de sus discípulos dijeron: “Dura es esta palabra, ¿quién la puede oír?”
Y lo más terrible, Juan 6:66, hermanito. Mire lo que pasa después:
“Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él.”
¿Sabe? Jesús llegó a confrontar a sus doce. Le dijo: “¿Ustedes también quieren irse?” Y se levantó Pedro con la unción: “Señor, ¿a quién iremos? Solamente tú tienes palabras de vida eterna.”
Palabras de vida eterna. ¿Cuántos alaban al Señor en esta mañana? Aleluya.
XIII. LA BÚSQUEDA DE ALGO NUEVO
Quiero terminar con Hechos capítulo 17, versículo 21.
Hechos capítulo 17, versículo 21. Esta mañana te he soltado palabra de Dios, no cuentecitos de hadas.
“Porque todos los atenienses y los extranjeros residentes allí, en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo nuevo.”
¿Sabe? Esto de comezón de oír también tiene que ver con creyentes que andan buscando la última revelación. Siempre andan buscando algo nuevo. Ya no les basta con ver ángeles, quieren visiones nuevas, quieren una experiencia nueva, diferente, buscando la revelación del momento para impactar las redes sociales. Dios mío.
Y descuidan lo más tremendo. Esas personitas, hermanitos entre comillas, descuidan su vida de oración, descuidan la lectura de la palabra, descuidan su devocional con Dios, descuidan su vida de búsqueda con Dios. Aleluya. ¿Sabe?
Lo que Dios quería revelarle al ser humano ya lo reveló por su palabra. No hay que estar buscando cosas nuevas. Lo que hay que estar haciendo es rendirnos en obediencia a lo que ya Dios dijo en su palabra. Aleluya. Aleluya. Gloria.
¿Sabes? Cuando estamos buscando cosas nuevas, podemos caer en doctrinas de error, en falsas doctrinas. Podemos caer en doctrinas humanas, del pensamiento humano.
“Y vi un ángel, y ese ángel tenía cuatro alas y era resplandeciente. Y el ángel se acercó a mí y me dijo: ‘Tú eres el elegido. Ve y predica al mundo porque este año te entrego las llaves de la última camioneta Toyota. Predica porque te voy a dar un avión personal para que vayas por el mundo predicando.’”
Eso es comezón de oír. Aleluya.
Aleluya. Hay que tener cuidado. Los que quieren experiencias nuevas con Dios, hay que tener cuidado. Aleluya.
Conclusión
Por eso el apóstol Pablo termina estos versículos diciéndole a Timoteo, te lo voy a leer textualmente, versículo 5: “Pero tú sé sobrio en todo.” Es decir, mantente firme en la palabra de Dios. Es decir, está atento en todo. Es decir, conviértete en un vigilante espiritual.
Mantén el dominio propio activado en tu vida para que no te dejes dominar por tus emociones, para que no te dejes dominar por tus impulsos, para que no te dejes dominar por tus deseos y pasiones. ¿Sabe?
“Pero tú sé sobrio en todo.” Es decir, está atento, está alerta, espiritualmente alerta, para que no te dejes llevar, para que no te dejes arrastrar, para que no te dejes engañar por vientos de doctrina.
“Sé sobrio en todo. Soporta las aflicciones.” Porque lo verdadero de un hijo de Dios, de un hombre, de una mujer de Dios, es llegar a soportar las aflicciones.
¿Sabe? El evangelio es gozo, es disfrute. Aleluya. Y yo lo creo. Es bendición, prosperidad, y yo lo creo. Pero también el evangelio es cruz.
En ese paquete del evangelio hay aflicciones. Jesús nos lo dijo una y otra vez: “En el mundo tendréis aflicciones.” Es decir, en el mundo vas a llorar. En el mundo te vas a sentir triste. Aunque estés con un montón de hermanos, aunque estés con un montón de gente, va a llegar el momento en tu vida en que te vas a sentir solo.
Va a haber un momento en tu vida en que vas a sentir sufrimiento y dolor. Sufrimiento y dolor. Y si tú no estás firme en esta palabra, si tú no logras soportar esas aflicciones, puedes desviarte del propósito de Dios.
No permitas que las aflicciones te detengan. No permitas que las aflicciones detengan tu vida, detengan tu vida de oración, tu vida de lectura de la palabra.
Hay gente que cuando tiene problemas, que no tiene plata, que no tiene lo otro, ya no lee la Biblia, ya no busca a Dios. Y Dios se quedó esperándolo esa noche. Pero tantos problemas tenía el hombre que se concentró tanto en eso y se olvidó de lo más importante. Aleluya.
No permitas que las aflicciones en tu vida te hagan abandonar la carrera de la fe. Aleluya.
¿Sabe por qué? A veces cuando hablamos de comezón de oír, todos los que van en esa corriente, los que están en esa corriente, están enfocados solamente en lo material y en lo terrenal, y olvidan lo más importante en su vida, que es lo espiritual.
Hay gente que está concentrada tanto en lo material que está diciendo: “¿Cuánto tengo en el banco? ¿Cuánto tengo? ¿Cuántos son mis ahorros? ¿Cuánto es que me gano yo? Muchacho, con el alza ahora, Dios mío”, y están pendientes solamente de lo económico.
Y se olvidan de lo más importante. Pero quiero decirte algo: cuando nosotros partamos de este mundo, las riquezas económicas se quedan acá. Amén.
Las riquezas materiales se quedan acá. Las riquezas terrenales se quedan acá.
Pero, ¿sabes algo? Las riquezas y bendiciones espirituales, lo que es el amor, el gozo, la fe, la paz, la paciencia, la bondad y la benignidad, se van con nosotros, porque esas trascienden, son espirituales y trascienden. Aleluya.
© Rafael Baracaldo. Todos los derechos reservados.
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