Predicas Cristianas
Predicas Cristianas Predica de Hoy: Conociendo al Espíritu Santo
Predicas Cristianas Lectura Biblica: 1 Corintios 2:9-11
Introducción
En esta mañana voy a hablarles acerca del Espíritu Santo. La iglesia de Jesucristo a nivel mundial ha hecho énfasis en la persona del Padre, en el texto original Yahvé, en la persona del Hijo, Yeshúa, pero muy poco se habla del Espíritu Santo. Dentro del pueblo de Dios hay creyentes que desconocen al Espíritu Santo, o más bien no lo tienen claro.
Algunos creen y dicen que el Espíritu Santo es una fuerza. No sé cuántos lo han escuchado. Otros dicen que el Espíritu Santo es el poder de Dios. Otras personas dicen que el Espíritu Santo es un viento recio. Otros dicen que el Espíritu Santo es un silbo apacible. Pero, ¿sabe? Más que una fuerza, más que un poder, más que un viento, más que un silbo, el Espíritu Santo es una persona. La persona del Espíritu Santo, la cual tiene y posee intelecto, voluntad y emociones.
I. El Espíritu Santo Tiene Intelecto
Número uno, tiene intelecto.
Vaya conmigo a 1 de Corintios, capítulo 2:10-11. Pero vamos a estar leyendo desde el versículo 9. Amén. ¿Cuántos lo tienen? Dice así la poderosa Palabra de Dios en esta mañana, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo:
“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.”
No hay nada que Dios vaya a hacer en nosotros si no es por su Espíritu. Porque el Espíritu, hablando aquí del Espíritu Santo, todo lo escudriña. El Espíritu Santo todo lo escudriña, aun lo profundo del Padre. ¿Sabe? Sigue diciendo:
“Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él?”
Así también nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. El Espíritu de Dios, el Espíritu Santo, tiene intelecto.
II. El Espíritu Santo Tiene Voluntad Propia
Segundo, tiene voluntad propia.
Primera de Corintios, capítulo 12, versículos 7, 8, 9, 10 y 11.
Vamos a leer esta mañana Buena Biblia. Amén. Vamos a desempolvar esa Biblia. A veces esa Biblia se nos llena de polvo. ¿A cuántos se les llena de polvo? Aleluya. Santo Padre, revela en esta mañana.
Dice Primera de Corintios 12, versículo 11. Permítame leerle para ustedes desde el versículo 7:
“Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a este es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otros, dones de sanidades por el mismo Espíritu; a otros, el hacer milagros; a otros, profecía; a otros, discernimiento de espíritus; a otros, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.”
Oiga qué riquezas da el Espíritu Santo a la iglesia. Pero vamos a enfocarnos en el versículo 11. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu. ¿Qué hace? Reparte dones a cada uno en particular. ¿Como quién? ¿Como el Padre? ¿Como el Hijo? No. Como el Espíritu Santo quiere. Es decir, que el Espíritu Santo tiene voluntad propia.
Ahora, a pesar de que el Espíritu Santo tiene voluntad propia, su voluntad está alineada a la voluntad del Padre. Su voluntad está alineada a la voluntad del Hijo. Porque su voluntad, o la voluntad del Espíritu Santo, está enfocada en los propósitos de Dios. No hay nada que el Espíritu Santo diga fuera de la voluntad del Padre. Por eso, cuando el Espíritu Santo está hablando a alguien específicamente o está para traer una palabra de ciencia, algo que te ha sucedido, viene revelado del mismo Padre. Amén.
El Espíritu Santo no te va a decir nada que contradiga la palabra de Jesús, del Verbo. O sea, no va a decirte nada que esté fuera de la Palabra. Aleluya.
III. El Espíritu Santo Tiene Emociones y Es Dios
a. El Espíritu Santo se entristece
Número tres, el Espíritu Santo tiene emociones. ¿Cuántos creen que el Espíritu Santo se entristece? ¿Cuántos creen que el Espíritu Santo se enoja? ¿Cuántos creen que el Espíritu Santo da amor? O más bien, es amor. Emociones. Vaya conmigo a Efesios, capítulo 4, versículo 30.
“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.”
Por eso, hermano, hay esperanza, porque nos viene una redención grande para cada uno de nosotros. ¿Sabe? Esta palabra significa ser entristecido profundamente. O sea, que el Espíritu Santo se entristece. El Espíritu Santo a veces está triste, ¿y sabe por qué? Por las acciones y hechos pecaminosos de nosotros, los hijos de Dios.
No hay nada que ofenda o que ponga triste al Espíritu Santo cuando no obedecemos al Señor, cuando no obedecemos esta Palabra. El Espíritu Santo se entristece. Se pone triste cuando el Espíritu Santo te dice: “Ve por acá”, y tú dices: “No, es por acá.” “No, no lo creo. Eso no es para mí.” El Espíritu Santo se va entristeciendo.
Cuántas veces el Espíritu Santo nos ha hablado. Nos ha dicho: “Ve a evangelizar.” “Uy no, Señor. Está haciendo mucha calor, hay mucho sol. Dios mío. Yo quiero esos días de frío, esa semanita de frío la quiero acá.” Cuántas veces el Espíritu Santo te dice específicamente: “Ora por Julanita, por un hermanito, por una hermanita.” Y a veces nos hacemos los de oídos sordos. Ahí el Espíritu Santo se está entristeciendo. Aleluya.
b. El Espíritu Santo se enoja
Número dos, el Espíritu Santo se enoja. Vaya conmigo a Isaías 63:10. Amén.
“Mas ellos fueron rebeldes, e hicieron enojar su santo espíritu; por lo cual se les volvió enemigo, y él mismo peleó contra ellos.”
¿Quiénes? El pueblo de Israel, el pueblo de Dios. ¿Y sabe qué pasó? Que esa generación ni uno de ellos entró en la tierra prometida. Todos murieron en el desierto. ¿Por qué? Por ser rebeldes. Rebeldes. Rebeldes y contumaces.
Que el Espíritu Santo está hablando, que Dios el Padre está hablando, que el Hijo nos está hablando, Jesús por medio de su Palabra, y no obedecemos. Amén. Se enoja el Espíritu Santo.
“Por lo cual se volvió enemigo y él mismo peleó contra ellos.”
Toda persona en algún momento se ha enojado. A ver, ¿cuántos se han enojado acá? Yo diría que en muchos momentos nos enojamos, hermanos. Aleluya. Aquí es gloria a Dios, gózate. Pero por allá, por la casa, ay ay ay, ¿verdad? Aleluya. ¿Sabe?
El Espíritu Santo tiene un fruto. Él, como persona, es amor, es gozo, es paz, es paciencia, es bondad, es benignidad, es fe, es mansedumbre, es dominio propio o templanza.
Su fruto manifestado en nueve manifestaciones. Pero el Espíritu Santo es una persona. Tú te imaginas que te traten a ti como una cosa. Que te traten a ti como algo insignificante. ¿Cómo te sentirías? Muchos están tratando al Espíritu Santo, pero no como una persona. Aleluya.
c. El Espíritu Santo es Dios
Ahora, el Espíritu Santo es Dios. Escuche lo que le voy a decir. Hay cristianos en este siglo que creen, que piensan y que dicen que el Espíritu Santo no es Dios. Pero, ¿sabe? La Biblia nos muestra y nos revela desde el Antiguo Testamento hasta el Nuevo Testamento, desde Génesis hasta Apocalipsis, que el Espíritu Santo tiene y posee todos los atributos de Dios.
El Espíritu Santo es tan Dios como el Padre. El Espíritu Santo es tan Dios como el Hijo. Por eso también el Espíritu Santo es digno de adoración al igual que el Padre y al igual que el Hijo. ¿Cuántos le alaban en esta mañana?
Aunque se dice que el Espíritu Santo es la tercera persona de la Trinidad, cuando usted investiga y estudia teología desde Génesis hasta Apocalipsis, no aparece la palabra Trinidad explícitamente, pero sí reveladamente. Dios nos revela esta verdad desde Génesis hasta Apocalipsis.
Trinidad: Tres personas distintas. Dios nos muestra desde Génesis hasta Apocalipsis en su Palabra que nuestro Dios lo conforma el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Y esta revelación está en las Escrituras. Yo quiero leerle un solo versículo por cuestión de tiempo, porque apenas estoy en la introducción. Dios mío.
Primera de Juan, capítulo 5, versículo 7:
“Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno.”
Estos tres concuerdan. Tres personas distintas y un solo Dios omnisciente, omnipresente y omnipotente. Amén. Aleluya. ¿Sabe? En la creación no solamente participó el Padre y el Hijo, también participó el Espíritu Santo. La Biblia dice en Génesis que el Espíritu se movía sobre la faz de las aguas. Cuando tú hablas de Dios, estás hablando del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Gloria a Dios.
IV. El Amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo
a. El amor del Padre y del Hijo
Tanto fue el amor del Padre que envió a su único Hijo. Escúchame. Tanto fue el amor del Padre para con todos nosotros y para con todos los seres humanos, que envió a su único Hijo a morir en una cruz por nuestra salvación, para salvarnos. Amén.
Tanto fue el amor del Hijo que no se bajó de esa cruz. Siendo Dios, podía ordenar legiones de ángeles. Pero, ¿sabes? Jesús no se bajó de esa cruz. ¿Sabes por qué? Porque en esa cruz estaba anulando el acta de los decretos que había contra nosotros. Un acta que espiritualmente declaraba que tú y yo merecíamos el infierno eterno y la condenación eterna.
Pero, ¿sabe? Cristo no se bajó. Él estaba ahí anulando esa acta de los decretos que nos era contraria, quitándola del medio y clavándola en la cruz.
No se bajó por amor a ti, por amor a mí, por amor a todos nosotros. Él te estaba viendo a ti. Aunque tú no habías sido formado, aunque ninguno de nosotros en ese tiempo había sido formado cuando Él estaba en la cruz, Él te estaba viendo.
Él nos estaba viendo y no se bajó.
b. El amor del Espíritu Santo
Tanto fue el amor del Hijo que no nos dejó solos. En Juan 16:7 Jesús les dice a sus discípulos:
“Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuere, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.”
Tanto fue el amor del Espíritu Santo para con todos nosotros, que fue el único que pudo convencernos a ti y a mí de nuestros pecados.
Tanto fue el amor del Espíritu Santo que vino a vivir dentro de nosotros. Vino a vivir dentro para que tú y yo no estemos solos. Vino a acompañarnos, vino a darnos vida.
El Espíritu Santo vino a vivir dentro de nosotros y eso es un gran amor, porque tú sabes lo que es vivir dentro de una persona. Es algo tremendo. Pero Él estuvo dispuesto para que tú y yo no estuviéramos solos, para que tú y yo pudiéramos recibir de su ayuda, para que tú y yo pudiéramos ser consolados y guiados a toda verdad. Aleluya.
Tanto fue el amor del Espíritu Santo para con nosotros, que en los momentos difíciles de la vida, en los momentos de tristeza y de dolor, el Espíritu Santo que está dentro de nosotros viene a consolarnos, viene a darnos ánimo, a darnos aliento y nuevas fuerzas.
Gloria a Dios. Apláudele con ganas.
Tanto es el amor del Espíritu Santo que cuando estamos pasando por las tormentas de la vida, el Espíritu Santo que está dentro de nosotros nos da de su paz. Amén. Esa paz que sobrepasa todo entendimiento.
Tú sabes que tengas un gran problema, un tremendo problema, que sientes que el mundo se te viene encima, que sientes que no puedes hacer nada. Aunque tengas plata, aunque tengas dinero, hay momentos en los cuales nos sentimos impotentes.
Pero qué bendición que ahí está el Espíritu Santo dándonos y ministrándonos de su paz en nosotros. Amén.
Aleluya. Aleluya. Aleluya.
V. Somos Templo del Espíritu Santo y Llamados a Vivir en Santidad
a. Somos templo y morada del Dios vivo
¿Sabes en esta mañana? ¿Cuántos pueden alabar al Padre? ¿Cuántos pueden alabar al Hijo? ¿Y cuántos alaban al Espíritu Santo en esta mañana? Alábale con ganas. Con un fuerte aplauso al Espíritu Santo de Dios.
Es decir, que nosotros somos templo y morada del Dios vivo. Templo y morada del Dios vivo. Pero parece ser que por nuestra forma de vivir, parece ser que por nuestras actitudes y acciones, como que no tenemos esa convicción en nosotros de que el Espíritu Santo está viviendo en nosotros.
Parece ser que no tenemos conciencia de que el Espíritu Santo vive en nosotros, que el Espíritu Santo mora dentro de nosotros.
Hay un montón de pueblo de Dios que está viviendo un evangelio, y perdóneme la expresión, como se le da la regalada gana. Viviendo un evangelio en contiendas, en pleitos, en chismes, diciendo mentiras con una gran facilidad, como si no estuviese pasando nada.
Cristianos que andan en el evangelio sin temor a Dios, sin respeto al Espíritu Santo, abrazando cualquier mal pensamiento.
Es verdad que nosotros no podemos impedir que un mal pensamiento llegue a nuestra mente. ¿A cuántos les han llegado malos pensamientos? No podemos impedirlo, pero está en mí y está en ti si lo abrazas, si lo acaricias ese mal pensamiento o lo echas fuera en el nombre de Dios.
Porque, ¿sabe? Así como vino ese mal pensamiento a mi mente, así se tiene que ir. Hay que tomar conciencia que dentro de nosotros está el Espíritu de Dios. Amén. El Espíritu Santo, la persona del Espíritu Santo.
Así como viene ese mal pensamiento, así se tiene que ir en el nombre poderoso de Jesús.
Pero hay muchos que abrazan el mal pensamiento, al punto tal que el Espíritu Santo está siendo contristado, está siendo entristecido. Aleluya.
b. Falta de respeto por la presencia de Dios
¿Sabe? Por nuestra forma de comportarnos, por nuestra forma de hablar, por nuestras acciones y nuestras actitudes, parece ser que no estamos creyendo esta verdad bíblica, que el Espíritu mora dentro de nosotros.
No estamos teniendo conciencia. ¿Sabe? Porque no hay entrega, no hay sumisión, no hay respeto por la presencia de Dios.
En el Antiguo Testamento tanto era el respeto por la presencia de Dios en el monte Sinaí, que el pueblo le dijo a Moisés: “Moisés, habla tú con Dios por nosotros, y que Jehová Dios hable contigo para nosotros.”
Y, ¿sabe? Aunque para ellos no era fácil, sino difícil el acceso a Dios, porque no eran templo ni morada de Dios, más sin embargo tenían ese respeto por su presencia, ese respeto al Señor.
Pero tú y yo, que somos privilegiados de tener la persona del Espíritu Santo dentro de nosotros, no tenemos ese respeto. Aleluya.
Cuando vemos los líderes del Antiguo Testamento, hablando de Elías, de Eliseo, de Moisés, de José, de David, de Samuel, en fin, cuando vemos la vida de todos estos líderes, ¿sabe? Que a pesar de que su ciudadanía estaba lejos, a pesar de que no habían sido lavados por la sangre de Cristo, es decir, ellos no eran hijos de Dios, es decir, ellos no eran hermanos de Cristo, y nosotros que posicionalmente hablando estamos con Cristo sentados en lugares celestiales con todo poder, dominio y señorío, no le buscamos con esas ganas.
No tenemos esa vida de intimidad, esa vida de comunión con Dios. No tenemos esa vida de relación, de entrega, de temor.
No tenemos esa vida de respeto por la presencia del Señor.
Aleluya.
c. La gracia no nos da derecho para pecar
¿Sabe qué está pasando, iglesia? Hermanos que me ven aquí a través de la transmisión, ¿qué está pasando? ¿Qué está sucediendo en nuestra vida?
¿Será que la gracia nos da derecho para pecar?
Ah, en ninguna manera.
Pero parece ser que a veces hemos entrado en prevaricación. ¿Qué es prevaricación? Prevaricación es el tipo de pecado que se hace con premeditación y alevosía, que hacemos planes y proyectos para pecar. ¿Sabes? Donde pecas con conciencia, donde tú sabes que lo que estás haciendo está mal, que tú sabes que lo que estás haciendo está causándote daño tanto a ti como al otro.
No sabiendo que la gracia exige más que la ley.
Porque creemos que como estamos en la gracia, yo puedo hacer y deshacer. No hemos tomado conciencia de lo que es la gracia de Dios. Que creemos que podemos hacer y deshacer, que creemos: “No, aquí el que manda soy yo.”
Pero, ¿sabe? La gracia es más exigente que la ley.
Porque la ley, para declararte una persona adúltera o fornicaria, tenían que cogerte teniendo relaciones sexuales con una mujer. O para el caso de las mujeres, para declarar una mujer adúltera, tenían que cogerla con el hombre en el hecho.
Pero, ¿sabe? En la gracia no. En la gracia, con solamente desear a una mujer, con solamente desear a un hombre en tu corazón, ya adulteraste. Y si no estás casado, ya fornicaste.
¿Sabe? En la ley, para declararte homicida, tenían que encontrarte con el muerto y con el arma en la mano.
En la gracia no. En la gracia, con el solo hecho de odiar a tu propio hermano en la fe, ya estás declarado homicida.
Homicida. Aleluya. ¿Sabe? La gracia exige más que la ley.
VI. El Espíritu Santo Nos Da Poder y Debemos Obedecer Su Voz
a. El Espíritu Santo nos da poder
El Espíritu Santo ha llegado a nuestra vida para que tú y yo demos frutos, no para que nos estanquemos. El Espíritu Santo de Dios ha llegado a nuestra vida para que seamos tierra fructífera, tierra fértil, tierra deseable, tierra de bendición. Amén.
El Espíritu Santo ha llegado a nuestra vida, no para estar solamente en cuatro paredes. Y sé que es bueno congregarse, hermano, y usted la oportunidad que tenga venga al servicio. Yo a veces digo: “Señor, unos cocotazos.” Porque a veces el cansancio me domina y me quedo los miércoles. Dios mío.
Pero, ¿sabe? El Espíritu Santo ha llegado a nuestra vida para darnos de nuevo el valor de decirle a este mundo que Jesucristo es el único camino, que Jesucristo es la única verdad y que Jesucristo es la vida.
El Espíritu Santo ha llegado a nuestra vida para darnos de nuevo de hablar la Palabra de Dios a diestra y siniestra, es decir, donde quiera que te encuentres. Hoy ya no hay límites. Aleluya.
Predicar, compartir y hablar de Dios, de Jesús, no es solamente un púlpito. Afuera están las almas perdiéndose. Es donde Dios te dé la oportunidad de hablar de Jesús. Habla, pero no te quedes callado. Aleluya.
El Espíritu Santo ha llegado a nuestra vida para impartirnos de su poder. Poder de Dios. Poder de Dios para ayudar. Dice que Dios ungió a Jesús con Espíritu Santo y con poder. ¿Para qué? Para hacer bienes y sanar a los oprimidos por el diablo. Aleluya.
¿Sabes? El Espíritu Santo ha llegado a nuestra vida para impartirnos de su poder. ¿Sabe por qué? Porque Él quiere que tú y yo vivamos o caminemos una vida cristiana en el poder del Espíritu de Dios. Amén. Amén. Aleluya.
Pero hoy día mucho pueblo de Dios está caminando en temores, en miedos, en incertidumbres. Mucho pueblo de Dios está caminando en ansiedades, en estados depresivos. Antes se mataba una persona que no conocía a Dios, se quitaba la vida. Hoy, dentro de las iglesias y las congregaciones, estamos viendo hermanitos quitándose la vida, dejando una carta, quitándose la vida porque andan en miedos, en estados depresivos, en ansiedades, en temores.
Pero el Espíritu Santo ha venido a nuestra vida, a vivir dentro de ti, para que tú vivas una vida en poder, una vida de fuego. No palabra solamente. Fuego. Fuego en acción. De poder ministrar a alguien que está enfermo, de poder ministrar a alguien que está a punto de morir, de poder libertar a una persona endemoniada. El Espíritu Santo está en nosotros para impartirnos de su poder.
¿Sabe? Lucas, capítulo 4, versículos 18 y 19:
“El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor.”
Aquí está Jesús declarando la Palabra de Isaías, capítulo 61. Mire, ¿para qué es la unción? No para ponerle la mano a la persona y que la persona caiga y convertirme yo en el centro de atracción. ¿Sabes? No. El Espíritu Santo está sobre mí por cuanto me ha ungido para llevar las buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón. A sanar. Está en mí. Y por tanto, si el hermano está enfermo, a mí me debe doler, porque recuerda que somos un solo cuerpo.
Y me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, de dedicarle una oración a ese hermano, a esa hermana que está enferma, creyendo que Dios es el que levanta, creyendo que Dios es el que sana y el que hace milagros. ¿Sabes? Dice: “A pregonar libertad a los cautivos.”
¿Usted se imagina cuántos cautivos están allá afuera esperando de una palabra suya? Esperando una palabra de esperanza, de amor, una palabra que trae confianza, que trae fe, una palabra que trae paz al corazón. Dice: “A pregonar libertad a los cautivos.” Que tengas ese corazón para ir allá afuera y traer libertad a los cautivos. Y vista a los ciegos. ¿Sabe? Tantos ciegos espirituales.
Hablando espiritualmente. Gente que anda con su vida del timbo al tambo, de un lado para otro, haciendo y deshaciendo. Dios nos ha llamado. El Espíritu Santo está dentro de nosotros. ¿Para qué? Para darle vista a los ciegos y poner en libertad a los oprimidos. Versículo 19: “A predicar el año agradable del Señor.” Este año es el año agradable del Señor. ¿Cuántos lo creen? Si usted lo cree, dele un fuerte aplauso al Señor.
b. Tres razones por las cuales muchos no caminan en el poder del Espíritu Santo
Ahora, la pregunta es: ¿Por qué el pueblo de Dios no está caminando en el poder del Espíritu Santo? ¿Por qué mucho pueblo de Dios no está caminando en el poder del Espíritu Santo? Yo quiero compartir rápidamente tres razones.
Número uno. Hechos, capítulo 19, versículos 1 y 2: “¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis?”
Y ellos dijeron: “Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo.” ¿Sabe?
La razón número uno por la cual muchos no andan en el poder del Espíritu Santo es porque no le conocen. Que a pesar de que está dentro de ti, no le conoces. No le conoces. Pero la idea es que tú puedas conocerle. Y para conocerle, ¿qué debes hacer? Hablar con Él. Abrirte a Él como un amigo. Pasar tiempos con Él. Compartir con Él. Aleluya. ¿Sabe?
Dice que en Éfeso habían unos cristianos, pero específicamente eran discípulos. Un discípulo es más que un creyente de toda la vida. Porque hay creyentes que vienen a la iglesia, tienen una Biblia, oran al Señor, cantan unos coritos, “Aleluya, gloria a Dios”, pero hasta ahí.
Un discípulo va más allá. Un discípulo está dispuesto al compromiso. Diga conmigo: “Compromiso.” Un discípulo está dispuesto a seguir a Jesús no importa lo que cueste. Un discípulo está dispuesto a seguir al Señor, a hacer lo que Él dice. Si Él te está diciendo que ames a tu enemigo, ámalo. Si Él te está diciendo que ores por tus enemigos, ora por ellos. Aleluya. Pero no te resistas. ¿Sabes?
Pablo, que estaba en Éfeso, le preguntó a esos discípulos que si cuando creyeron recibieron al Espíritu Santo, y ellos no sabían nada. Porque quiero decirte que cuando uno acepta a Cristo, recibe a Cristo en nuestro corazón, cuando nosotros nos arrepentimos por todos nuestros pecados, cuando creemos que Jesús es nuestro Señor y Salvador, desde ese mismo momento el Espíritu Santo entra dentro de ti.
Desde ese mismo momento el Espíritu Santo entra en tu vida, en tu corazón. Pero estos discípulos ni siquiera habían oído del Espíritu Santo. Aleluya. Todo cristiano, todo creyente, todo hijo de Dios, tiene dentro de él al Espíritu Santo. Pero hay cristianos que, a pesar de tener dentro de ellos al Espíritu Santo, no le conocen.
La invitación hoy es que, si tú no conoces al Espíritu Santo, si tú no eres amigo del Espíritu Santo, la invitación hoy es que le conozcas, que seas su amigo. Recuerda que Él fue el que envió Jesús, el que el Padre y el Hijo enviaron a esta tierra a morar en la iglesia. La iglesia somos nosotros. Él está con nosotros ahora mismo, y por medio de Él también está el Padre y el Hijo. Pero textualmente, físicamente, el Espíritu Santo es el que está. Este es el ministerio en estos tiempos del Espíritu Santo. ¿Sabe algo?
Cuando hablamos del Padre en el Antiguo Testamento, quiere decir Dios por nosotros. Cuando hablamos del Hijo Jesús en el Nuevo Testamento, quiere decir Dios con nosotros. Pero cuando hablamos del Espíritu Santo en estos tiempos, quiere decir Dios en nosotros. Dentro. Aleluya.
c. Porque tienen al Espíritu Santo contristado
Efesios, capítulo 4, versículo 30:
“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.”
La segunda razón por la cual muchos cristianos no están caminando en el poder y en el fuego del Espíritu Santo es porque tienen al Espíritu Santo dentro de ellos triste, contristado. Como hablábamos hace un ratico, lo tienen contristado, lo tienen triste. Y Dios nos está diciendo: “No contristéis al Espíritu Santo.” En esta mañana te está diciendo a ti y a mí: “No contristéis al Espíritu Santo.” ¿Sabe?
Como dije hace un ratico, cada desobediencia de nosotros, cada desobediencia a Dios, el Espíritu Santo se entristece. Por eso la Palabra de Dios dice:
“Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia.”
Es decir, toda clase de mal, toda grosería, quítese de vosotros, porque cada vez que nosotros actuamos en esas cosas, estamos haciendo entristecer al Espíritu Santo. ¿Sabe cómo lo entristecemos también? Cuando no nos dejamos guiar por Él. El Espíritu Santo te está diciendo: “Esa joven no te conviene.” O: “Ese joven no te conviene.”
Pero como es mono, como tiene esos ojos verdes, como es kickboxer, como tiene pechito… Dios mío. El Espíritu Santo te dice: “No te conviene.” O de pronto el Espíritu Santo te está diciendo: “No hagas ese negocio.” Porque el Espíritu Santo de Dios habla. ¿Cuántos lo creen? Amén.
Pero no que lo vas a escuchar audiblemente. Es una voz que viene de adentro. Y si tú eres espiritual, tú sabes de qué estoy hablando yo. Amén. Y a veces el Espíritu Santo nos dice: “No hagas ese negocio. No hagas ese préstamo.”
“Señor, pero quiero comprar una camioneta. Señor, he caminado mucho.” “No hagas ese préstamo.” ¿Tú sabes cuántas veces me ha dicho el Espíritu Santo: “No hagas ese préstamo”? “Señor, mi casa. Dios mío. Mi apartamento. Padre Santo.” “No hagas ese préstamo. Soy yo el que te voy a proveer.” Aleluya. Porque yo soy el dueño de la plata y del oro, dice el Señor en esta mañana. Si tú tienes un problema, ahí está el Espíritu Santo. Alábale en esta mañana.
Si tú estás necesitando recursos, Dios es el dueño de todos los recursos. Aleluya. Aleluya. ¿Quién iba a pensar que íbamos a comprar la casa de al lado? Dios mío. Y algunos no han pensado que de pronto así como Dios nos dio esta casa, nos puede dar la otra. Aleluya. No se preocupe porque yo sé que usted no tiene plata, pero nuestro Dios la tiene toda. Aleluya. Aleluya.
A veces el Espíritu Santo nos está guiando a hacer algo bueno. “Visita a ese discípulo. Ve allá donde ese hermanito nuevo. Ora por él. Compártele la Palabra.” Pero no entendemos muchas veces la voz del Espíritu Santo. Por eso es que a veces Dios nos da unos cocotazos y uno no sabe: “Señor, ¿qué hice yo?” Ten por cabezón. Aleluya.
d. Porque resisten al Espíritu Santo
¿Sabe? El Espíritu Santo va a hablar a tu vida, pero depende de nosotros, depende de ti y depende de mí si obedecemos esa voz o la rechazamos. Si obedecemos su voz o la resistimos. Depende de nosotros, iglesia. Él te habla y tú no le haces caso. Él te quiere guiar, pero tú no te dejas. Él te dice qué hacer, pero tú haces lo contrario. Te estás resistiendo al Espíritu Santo. Te estás resistiendo al Espíritu Santo. ¿Sabes?
Esta es la tercera razón. No te resistas al Espíritu Santo. No te resistas al Espíritu Santo. Voy a terminar. ¿Sabes?Si sigues resistiéndote al Espíritu Santo, va a haber un momento en que la voz del Espíritu se va a silenciar, se va a callar. Y es una bendición, hermanos, que el Espíritu Santo nos hable. Porque el Espíritu Santo sabe más que nosotros.
A veces nos creemos los aviondos. También el Espíritu Santo cuando nos habla, nos habla en serio, y nos guía y nos habla y nos guía a toda la verdad. Por eso, cuando el Espíritu Santo te dice algo, créalo, hermano. Crea y obedezca esa voz. Créalo sin dudar. Créalo con convicción, porque Él te va a estar guiando a toda la verdad. Amén. ¿Sabes?
Si tú te sigues resistiendo, va a haber un momento en que el Espíritu en tu vida va a estar inoperante. ¿Qué significa esa palabra, inoperante? Ineficaz. Que aunque esté en nosotros, ahí va a estar calladito. Y así está el Espíritu Santo hoy día en muchas personas creyentes, en mucho pueblo de Dios. Calladito. Porque lo han contristado, lo han resistido, no le han obedecido.
Conclusión
Por eso en esta mañana el Espíritu Santo se ha abierto a nuestras vidas para que tú puedas conocerle, para que tú puedas hacer de la persona del Espíritu Santo tu mejor amigo. En esta mañana Dios ha traído esta Palabra.
¿Qué vamos a hacer después que salgamos de aquí, después de escuchar esta Palabra?
Es tu decisión y es mi decisión poder obedecer la voz del Espíritu Santo que te ama tanto, que es tu Consolador, que es tu Abogado, que es tu Ayudador, el Espíritu de verdad. Aleluya. Que ha venido en esta mañana para abrirse a cada uno de nosotros.
© Rafael Baracaldo. Todos los derechos reservados.
Iglesia Cristiana de Reconciliación
Predicas Bíblicas Predicas Cristianas
Puede ver esta predicación en youTube haciendo click aquí.







