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La Gracia de Dios y el Antiguo Testamento

Predicas Cristianas

Bosquejos Bíblicos.. Texto Biblico: Romanos 4:1-8

Introducción

La doctrina de la gracia es muy común y conocida por todos. Todos los cristianos sabemos que no es por nuestras obras, sino por la gracia de Dios, que somos justificados

No obstante, esta es una doctrina que a veces es difícil de entender. Especialmente, la relación entre la gracia de Dios y nuestra responsabilidad. Esto ha llevado a muchos a decir que la salvación es por obras.

Sin embargo, Dios quiere afirmarnos más en la verdad bíblica de la gracia. Y lo hace a través de este pasaje de Romanos. Así que, en bosquejos bíblicos, veremos lo que dice el apóstol Pablo al respecto.

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Desarrollo

Contexto

Para entender este pasaje, debemos tener en cuenta el precedente. En un capítulo anterior, el apóstol Pablo ha estado hablando sobre la justificación que es sólo por la fe en Jesucristo. El apóstol ha alegado que nadie puede ser justificado por sus obras (3:19-20).

Y a partir del versículo 21, ha comenzado a desarrollar la idea de que Cristo es la justicia que Dios entregó para salvarnos. Una justicia que no depende de nuestras obras sino de la justicia de Cristo. Todos somos salvos a confiar en su justicia.

Ahora, los judíos de la época de Jesús se oponían completamente a esta doctrina. Y usaban personajes importantes del Antiguo Testamento, tales como Abraham y David para alegar que la salvación.

Sin embargo, Pablo sostiene que la salvación es por la fe solamente. Y que esta justicia había sido anunciada por los profetas (3:21). Ahora, va a probarnos este punto, en contra de los defensores del judaísmo.

I. La justicia de Abraham (verss. 1-3)

El primer argumento de Pablo es con Abraham. Ahora el apóstol Pablo, pasará a explicarnos la forma en que Abraham fue salvado, para refutar la postura contraria.

a. Abraham no tenía de qué gloriarse ante Dios (vers. 2).

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Lo primero que dice de Abraham es que no tenía de qué gloriarse delante de Dios. El apóstol Pablo nunca afirma que Abraham se lo glorió de algo. Sólo dice que sí en algún momento lo hubiese hecho, Dios no lo hubiese tomado en cuenta.

Y es que apartado de Dios, Abraham era un simple pecador, alejado completamente de Dios. Pertenecía a una familia poco conocida, y en la misma condición en que estaba todo el mundo en aquel momento: en enemistad con Dios.

Además, aunque ciertamente Abraham es descrito como un hombre de fe, no es menos cierto que cometió varios pecados. Engañó a los egipcios, sacrificó a su mujer para cuidar sus espaldas, y no confío en la promesa de Dios (Génesis 12:11-20). Adulteró con su sierva Agar, por desconfiar en la promesa de Dios (16:1-6). Y en varias ocasiones, además de estas, Abraham dudó de las promesas de Dios.

b. Abraham fue justificado por la fe (vers. 3).

Es por eso que la Escritura dice que Abraham fue justificado porque creyó a Dios (vers. 3; Génesis 15:6). Es de notar que, en el texto de Génesis, Dios no exalta a Abraham como si la fe fuera una obra. Más bien, su fe era señal de que Abraham llegó a ser lo que era porque Dios tuvo misericordia de él.

II. La justicia por la fe (verss. 4-5).

a. Relación con los versos anteriores.

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Esto quiere decir, entonces, que Abraham fue justificado porque Dios lo salvo. Todo se lo debía a Dios. De hecho, toda la historia de Abraham. Dios escogió a una persona, no diferente a ningún otra, y lo dio diversas promesas de salvación. A través de toda su vida, pesar de su poca fe, Dios cuidó con Él, y lo preservó, y cumplió su promesa en Él. La historia de Abraham nos hace concluir que todo es por gracia, y que Abraham no merecía nada.

b. La implicación de las obras.

Ahora, de esta historia podemos sacar una enseñanza importante. En primer lugar, la persona que obra no recibe su pago como un favor, sino como deuda. Cuando nuestro jefe nos paga, no es un acto de misericordia, debe pagarnos, por el trabajo que hemos hecho.

Si Abraham fue justificado por las obras, entonces, todo lo que Dios le dio no fue un favor, sino una deuda. Es decir, Dios le debía a Abraham todas esas bendiciones. No fue un acto de misericordia, no fue un acto de amor, y ni un acto inmerecido. Dios estaba en deuda con Abraham por todo lo bueno que había hecho. Esto no concuerda para nada con lo que acabamos de ver.

c. La implicación de la fe.

En cambio, la justicia que es por la fe sí. Abraham no confío en sí mismo, sino en Dios que justifica al impío. Es decir, Abraham creía que, aunque era un impío, Dios se compadeció de Él. Confiando en otro, y no en sí mismo, fue que su fe le fue contada por justicia.

III. El Testimonio de David (verss. 6-8).

Ahora, Pablo pasa a confirmar su enseñan con el testimonio de David, otro personaje importante para los judíos de su época. Para eso, cita el Salmo 32:1-2.

a. La justificación de Dios implica que somos pecadores.

David no contradice lo que sucedió con Abraham. Más bien lo confirma. Él dice que la justicia de Dios para con el hombre no exalta su “bondad”. Antes bien, está basada en que el hombre es pecador.

Pablo dice que la justicia de Dios toma en cuenta que 1) cometemos iniquidades; 2) tenemos pecado; y 3) somos culpables por el pecado. Esto lo dice claramente el Salmo. El Salmo nunca dice que bienaventurado es Aquel hombre perfecto, que merece recompensa por lo bueno que ha hecho. El Salmo dice que es bienaventurado quien es perdonado de sus pecados.

Es por eso que Pablo las palabras diciendo, bienaventurado es aquel a quien Dios justifica sin tomar en cuenta sus obras. ¿Cuáles obras va a tomar en cuenta? ¡Todas son iniquidad y pecado!

b. La justificación de Dios implica perdón de nuestros pecados.

Es por eso que, la justificación de nuestros pecados, según el testimonio de David, es que somos salvos por gracia. La justificación implica misericordia, perdón y compasión. Implica que Dios decidió no castigarnos, aunque lo merecíamos. Implica que Dios no perdona, a pesar de que merecíamos su juicio sobre nuestros cuellos.

Conclusión

De Romanos 4:1-8, en bosquejos bíblicos, aprendemos que toda la Biblia nos habla sobre la salvación. Dios siempre ha tenido un solo plan. El Antiguo Testamento no es compendio de las obras de los santos. Antes bien, es una demostración del plan de gracia de Dios para el pecador. Abraham y David nos demuestran esto.

© Julio Torres. Todos los derechos reservados.

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Acerca de Julio Torres

Nacido en hogar cristiano, me gusta estudiar la biblia y predicar el evangelio de Jesucristo.

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