¡Si Dios está Peleando por Ti! Es tuya la Victoria

Bosquejos Biblicos

Texto de la predicación: 2 Crónicas 20:1-30

Introducción:

En los capítulos anteriores leemos como Josafat había destruido los altares de los dioses paganos, y reorganizado el culto a Jehová y a los levitas, sacerdotes y jueces para gobernar bajo las voluntades de Dios.

I. Humillación.

(1) Josafat hizo un llamado al pueblo para que tomara en serio a Dios y que ayunara por un tiempo determinado.

(2) Al separarse de la rutina diaria de la preparación y del consumo de la comida, pudieron dedicar ese tiempo extra a considerar su pecado y a orar para pedir ayuda a Dios. El dolor agudo del hambre reforzaría sus sentimientos de penitencia y les recordaría su debilidad y su dependencia de Dios.

II. El ayuno todavía es útil en la actualidad cuando buscamos la voluntad de Dios en situaciones especiales.

III. La oración de Josafat tenía varios ingredientes esenciales:

(1) Entregó la situación a Dios, reconociendo que sólo Dios podía salvar a la nación.

(2) Buscó el favor de Dios ya que su pueblo era el pueblo de Dios.

(3) Reconoció la soberanía de Dios en la situación actual.

(4) Alabó la gloria de Dios y se consoló en sus promesas.

(5) Profesó una dependencia completa de Dios, no de sí mismo, para la liberación. Para ser la clase de evangélico que Dios quiere en la actualidad, hay que seguir el ejemplo de Josafat: concentrándose totalmente en el poder de Dios y no en usted mismo.

IV. Hubo palabra de Jehová:

Cuando el enemigo avanzó en Judá, Dios habló por medio de Jahaziel: «No temáis ni os amedrentéis […] porque no es vuestra la guerra, sino de Dios».

V. Hoy en día no estemos luchando con un ejército:

Todos los días luchamos con la tentación, la presión y «huestes espirituales de maldad» (Efesios 6.12) que quieren que nos rebelemos contra Dios.

Debemos recordar que, como creyentes, tenemos el Espíritu de Dios en nosotros.

VI. Debemos de pedimos la ayuda de Dios:

Cuando enfrentamos luchas, Dios peleará por nosotros. Y Dios siempre triunfa.

Conclusión:

¿Cómo dejamos que Dios pelee por nosotros?

(1) Al darnos cuenta que la lucha no es nuestra sino de Dios.

(2) Al reconocer las limitaciones humanas y al permitir que la fortaleza trabaje a través de nuestros temores y debilidades.

(3) Al asegurarnos que buscamos los intereses de Dios y no nuestros deseos egoístas.

(4) Al pedir la ayuda de Dios en nuestras batallas diarias. Dios? AMEN.

© Wilfredo Reyes. Todos los derechos reservados.

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