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La fuente inagotable

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas.. Lectura Biblica: Éxodo 17:1-7

Introducción

Un río es amplio y generoso en su capacidad de dar vida a muchos, a través de un río se manifiesta la generosidad del creador, pues cada planta que alimenta, cada vida que afecta, cada ciudad que bendice a su paso está conectada con esa fuente de vida que Dios, por su gracia, derramó en nuestra tierra.

Y a pesar de que no todas las plantas crecen en sus márgenes, y aunque no todas las personas están conectadas a la vida que produce el río pueden ser bendecidas por ella, y esto si sucede con la Palabra de Dios, pues la realidad es que no toda vida humana es bendecida por la Palabra de Dios porque no está conectada a ella.

A lo largo de la Biblia podemos ver que durante años los profetas venían anunciando la venida del Hijo de Dios, y mientras el tiempo avanzaba, el cumplimiento de su venida se hacía más marcado y las señales del cumplimiento de la promesa eran más claras; y como era de esperar, Dios se manifiesta a su pueblo en un tiempo crucial.

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El pueblo de Dios

El pueblo marchaba, habían dejado el desierto de Sinaí y el agua escaseaba entre el pueblo por lo que a cada paso esperaban encontrar agua, el peligro de muerte estaba sobre ellos, era urgente saciar la sed pues estaban cansados, físicamente débiles, y el agua era imprescindible para la vida.

¿Qué sucedió?, que ellos discutieron con Moisés y pidieron: “Danos agua para beber”, de la misma manera, el Señor nos lleva a veces a lugares de prueba donde no hay aguas, sin embargo, a veces nos invita a venir donde sí las hay, como en Refidim, donde el Señor se les revela y les provee agua en abundancia, pues el agua es fundamental para la vida, y mientras no saciemos la sed no podemos seguir nuestro peregrinar.

Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación1 Pedro 1:17-19, sin embargo, es importante conocer cuál es nuestra sed genuina.

Y digo esto porque a veces clamamos al hombre para que sacie nuestra sed, pero como hijos de Dios, es Dios quien debe saciar nuestra sed. Él fue la fuente que brotó de la piedra tocada por la vara de Moisés para saciar la sed del pueblo, pero esta sed fue saciada temporalmente porque la verdadera fuente inagotable que Dios mandaría para saciar definitivamente la sed del hombre, era Jesucristo.

Diferentes desiertos

Cada uno de nosotros camina por diferentes desiertos donde la falta de agua y la necesidad de una provisión por la gracia de Dios es necesaria para garantizar nuestra existencia, y es Jesucristo quien nos dice.

Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua vivaJuan 7:37-38, por lo que cualquiera puede venir a Él y ser verdaderamente saciado.

Solamente Él sacia nuestra sed en forma verdadera y no como el mundo lo hace, pues “Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed respondió Jesús, pero el que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eternaJuan 4:5-15.

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Manantial de vida

Ese manantial de vida eterna está dado por la muerte de Jesús en la cruz. Pero para que sea eficaz debemos participar en su sacrificio. Debemos entender que sobre la cruz Jesús nos representa a todos, pues sufrió por todos nosotros. Ppero los frutos de su sacrificio los tenemos si lo valoramos realmente al cambiar nuestra manera de vivir, haciendo nuestras las palabras de Pablo cuando dice.

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por míGálatas 2:20.

Mirar a Cristo con los ojos de la fe

Lo primero que debemos hacer es mirar a Cristo con los ojos de la fe y del amor, valorando esos sufrimientos que han salvado a la humanidad. Pero la realidad nos muestra que en la actualidad, muchas almas salvadas por la sangre de Cristo, pasan su vida y participan de la Santa Cena en medio de la indiferencia, como si fuese un rito sin mayor importancia. Cuando un cristiano valora espiritualmente ese acto, del que en unión con la Iglesia nos permite el Señor participar, es cuando encontraremos la fuente de vida inagotable.

La Santa Cena

Debemos valorar que a través de la Santa Cena, estamos expresando públicamente que la obra de Jesús en la cruz tiene ese lugar en su vida, que estamos valorando el precio con que quiso que nosotros la recordemos, pero no sólo una vez al mes, sino cada día, ya que Su sacrificio es permanente y perpetuo; y es por esto que Pablo nos dice.

«De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí1 Corintios 11:27-29.

Cuando Jesús se entregaba en el Calvario, doblado bajo esa cruz, lo vemos humillado, débil, como incapaz de cargar su cruz, aunque si hubiese querido, Jesús hubiera podido llevar su cruz hasta el Calvario. Pero en ese momento quiere que la humanidad sienta su debilidad, para que Su debilidad nos sirva de fuerza para soportar nuestros sufrimientos, nuestra propia cruz, llamándonos.

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Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallaráMateo 16:24-25, y la hallará en esa fuente inagotable que es Cristo.

El sacrificio de la cruz

Hebreos habla del sacrificio de la cruz como el modo en que Jesús se convirtió en nuestra fuente inagotable de salvación eterna, entonces, es el conocerle a Él. Es el conocer realmente quién es, cómo es, y qué experimentó en su propia vida. Esto es lo que hace que sea posible una relación personal con Él, ya que mientras menos conocemos a una persona, menos son la posibilidades que tenemos de mantener una relación personal con él o con ella.

Acerca de Julio Torres

Nacido en hogar cristiano, me gusta estudiar la biblia y predicar el evangelio de Jesucristo.

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