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Lo que la oración es para la iglesia

Predicas Cristianas

La oración: “Orad sin cesar.” (1 Tesalonicenses 5:17)

INTRODUCCIÓN

La oración siempre será un tema actual y de carácter obligatorio en todas las iglesias que desean alcanzar los niveles espirituales a los cuales Dios desea llevarla. Jesucristo no sólo dedicó suficiente tiempo para dejarnos una enseñanza precisa sobre la importancia de la oración en la vida del creyente, sino que nos modeló un estilo de vida de oración que vale la pena incorporar a nuestra vida cristiana, si es que queremos ser efectivos en nuestro servicio a Dios, a Su iglesia y a la comunidad.

Hoy quiero invitarte a que juntos evaluemos tres grandes verdades acerca de lo que la oración significa para la iglesia.

1. La oración ha sido siempre la gloria de la iglesia

Es el gran privilegio que ni satanás ni el mundo puede arrebatar. Se podrán cerrar templos, encarcelar cristianos, perseguir al pueblo de Dios, persuadir a los creyentes para que abandonen la fe y claudiquen del evangelio, pero nunca se podrá impedir que la iglesia ore. Porque no hay nada que el hombre pueda hacer que limite la oración de un cristiano. “Pero mientras mantenían a Pedro en la cárcel, la iglesia oraba constante y fervientemente a Dios por él.” (Hechos 12:5 NVI). Y Dios respondió el clamor de la iglesia (Hechos 12:6-19).

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La oración nos lleva por la vía que siempre está abierta al trono de la gracia. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” (Hebreos 4:16). La oración es la forma en que nos acercamos a Dios con reverencia, porque Él es nuestro Rey; pero también con confianza absoluta porque Él es nuestro Amigo y Consejero.

Los hijos de Dios tenemos un privilegio

Los hijos de Dios tenemos un privilegio de tener encuentras a solas con nuestro Padre Celestial y exponerle nuestras quejas, nuestras preocupaciones, aspiraciones y deseos en la vida. Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.” (Mateo 6:6). Jesús no está prohibiendo la oración en público, él está enseñando que la esencia de la oración radica en la comunicación con Dios.

Un hombre dijo en su lecho de muerte: no voy a encontrarme con un Dios extraño, desconocido, con quien nunca hubiera hablado. Voy a la casa de mi Padre. Aprendí a conocerlo en secreto en mi aposento por medio de la oración. ¿Podremos decir lo mismo?

Cuando el apóstol Pablo describe la armadura del cristiano en su carta a la iglesia que estaba en Éfeso, él menciona la oración como la atmósfera en la que el soldado de Cristo debe vivir y respirar.

Manteniendo una comunión constante con su capitán por medio de la oración, el cristiano se encamina a una victoria segura. orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos(Efesios 6:18).

Una iglesia sin oración es un ejército sin armas, porque la oración es el poder de la Iglesia.

2. La Oración es la potencia de la iglesia

El poder de la oración es el poder de Dios, quien escucha y responde nuestras oraciones. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.” (Juan 14:14).

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El poder de la oración no fluye de nosotros; no son las palabras especiales que decimos o la manera especial de expresarlas, ni siquiera la frecuencia con que las decimos, ni cuan alto las gritemos. El poder de la oración no se basa en cierta postura de nuestro cuerpo. El poder de la oración no proviene del uso de símbolos o velas o rosarios. El poder de la oración no está en el título eclesiástico que portemos.

El poder de la oración

El poder de la oración viene del omnipotente Dios que escucha y contesta nuestra oración. La oración nos pone en contacto con el Dios Todopoderoso, de quien esperamos poderosos resultados. Cualquiera que sea la respuesta a nuestras oraciones, el Dios a quien oramos es la fuente del poder de la oración, y Él puede respondernos y lo hará, de acuerdo con Su voluntad y tiempo.

Pedro, ese ex-pescador de Galilea, convertido al evangelio, discípulo de Cristo, lleno del poder del Espíritu Santo, ante el cuerpo muerto de Tabita (Dorcas), sacando a todos de la habitación, se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó.” (Hechos 9:40). Pedro oró. No era su propio poder el que Pedro invocaba, sino el de Jesucristo. Creo que deberíamos pensar más en lo que Cristo puede hacer por medio de nosotros, que en lo que nosotros podemos hacer por nosotros mismos.

La oración eficaz

La oración eficaz, la que produce milagros, no es un privilegio de unos pocos, como los apóstoles y los profetas. Todos los creyentes podemos orar y esperar los mismos resultados. (Santiago 5:17-18).

La oración debería ser nuestra primera reacción en vez de nuestro último recurso, cuando ya todo lo demás ha fallado. La oración debe venir primero. Dios es infinitamente más poderoso, que cualquier otro recursos al que podamos acudir (medicina, sociólogos, bancos, instituciones humanitarias). Si así lo creemos, entonces hace sentido que nos apoyemos en Él, que descansemos en Él, que le creamos a Él.

Nunca eres tan grande, como cuando te arrodillas delante de Dios, porque el poder de la oración es incuestionable.

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3. La oración trae bendición a la iglesia

Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.” (Hechos 2:42). La iglesia que ora es una iglesia que progresa, avanza, triunfa sobre el enemigo y amplía su visión misionera.

La oración guarda a la iglesia de las falsas doctrinas, porque se busca en Dios la sabiduría y capacidad para entender la Palabra de Dios y poder interpretarla, entenderla y asimilarla (Efesios 1:15-19).

La oración trae avivamiento a la iglesia en todas las áreas de la vida de la iglesia: Unidad, santidad, obediencia, consagración y dedicación de la comunidad cristiana al servicio de Dios. (Hechos 2:42).

La oración trae crecimiento a la iglesia:

En el orden personal. Se activan dones, ministerios y talentos que Dios entrega para ofrecer el mejor y más excelente de los servicios a Dios y a la iglesia. Hay un mayor compromiso con Dios, en el orden individual.

En el orden congregacional. El nivel espiritual de la iglesia se eleva; la alabanza alcanza niveles impredecibles y el amor fraternal se estimula. (Hechos 2:46-47).

En la visión por las almas. Los planes misioneros se incentivan y Dios pone en nosotros un espíritu compasivo por las almas, como el de Cristo (Mateo 9:36; Marcos 6:34).

La genuina oración incluye adoración, confesión, súplica, intercesión y acción de gracias. La iglesia que ora así, será bendecida.

CONCLUSIÓN

La oración no es una opción. La oración es más que una puerta de emergencia en tiempos de peligros o crisis, es un estilo de vida, es un canal abierto hacia Dios. Creo que hasta que el Señor venga a buscar a su iglesia la oración será imprescindible en la vida de todo cristiano. La oración es el recurso que Dios le dejó a la iglesia para que tenga comunión con él.

Dios dice en su palabra: “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.”  (Jeremías 33:3).

El ruego del discípulo de Cristo debe ser nuestro ruego hoy: “Señor, enséñanos a orar…” (Lucas 11:1).

Dice la tercera estrofa del Himno “Dulce Oración”:

¡Dulce Oración, dulce oración! ¡Que aliento y gozo al alma das! En esta tierra de aflicción consuelo siempre me serás. Hasta el momento en que veré francas las puertas de Sión. Entonces me despediré feliz de ti ¡Dulce oración!

LLAMADO A SALVACIÓN. Puedes alcanzar comunión con Dios por medio de la oración cuando Jesucristo sea el Señor de tu vida.

LLAMADO A LA IGLESIA. Tener un mayor compromiso con Dios y disciplinarnos en la oración para establecer una comunión continua con nuestro Padre celestial.

© David N. Zamora. Todos los derechos reservados.

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Acerca de David Zamora Rojas

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