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Desechando toda malicia

Predicas Cristianas

Predicas Cristianas.. Lectura Biblica: Mateo 27:15-20

Introducción

La Biblia relata una serie de persecuciones de Saúl contra de David, y la causa es la misma que se ve muchas veces en la historia de la humanidad. Es el pecado de la envidia que llenó el corazón de Saúl, transformándolo en enemigo de David, el joven que fue escogido y usado por Dios para derrotar al gigante.

Cuando David volvió de matar al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando y danzando, para recibir al rey Saúl, con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música. Y cantaban las mujeres que danzaban, y decían: Saúl hirió a sus miles, Y David a sus diez miles. Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho1 Samuel 18:6-8.

Fue tanto el impacto de la victoria de David, que el pueblo y las mujeres cantaban y danzaban gozando de gran manera el triunfo. Pero aquello no agradó a Saúl y terminó abriendo su corazón a la envidia que terminó destruyéndole.

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La envidia

El tema de la envidia es muy serio y es oportuno tratarlo con frecuencia. Pues grandes conflictos de relaciones humanas brotan desde el manantial de la envidia. El diccionario de la RAE presenta este pecado de la siguiente manera: «Es la tristeza o pesar del bien ajeno y el deseo de algo que no se posee”.

De acuerdo a esto, la envidia es sentir tristeza o pesar porque a otro le va bien. Es decir que al envidioso, lo que no le agrada no es algún objeto que un otro pueda tener, sino la felicidad en ese otro. Por lo que podemos concluir que la envidia es la madre del resentimiento. Un sentimiento que busca que al otro le vaya peor.

Y de acuerdo a la segunda acepción, la envidia es deseo de poseer algo que otro posee. Es decir que lo envidiado no es un sujeto sino algo material, intelectual, o espiritual. Y por lo tanto sería el desagrado por no tener algo y el afán de poseer ese algo.

Una tercera posibilidad sería la combinación de las dos. Pero cualquiera sea el caso, la envidia es un sentimiento que nunca produce nada positivo en el que lo padece, sino una tremenda amargura que necesariamente se disfraza o se oculta, y no sólo ante otros, sino también ante sí mismo.

La envidia como pecado

La biblia toma a la envidia como pecado y asumiendo que nuestra naturaleza pecaminosa tiene esta semilla, debemos saber que se puede desarrollar en cualquier momento y llenar nuestro corazón, y contaminará inclusive a otros.

Lo lamentable es que la envidia no solo destruye al envidioso, sino que daña al envidiado. Vemos a Saúl lleno de envidia pasando sus días odiando y persiguiendo a David, el envidiado.

El envidioso ataca, difama y enfatiza los errores y debilidades del envidiado para desacreditarlo, “Cruel es la ira, e impetuoso el furor; Mas ¿quién podrá sostenerse delante de la envidia?Proverbios 27:4

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Lo que revela la crueldad y la potencia de ese pecado que se presenta como carcoma de los huesos, (Proverbios 14:30), lo que nos hace pensar en el daño progresivo que la envidia produce, ya que la envidia carcome, destruye y derriba lo que tomo tiempo en construir.

Reconocer el pecado

Por lo general, el envidioso oculta sus sentimientos y no está dispuesto a reconocer el pecado. Pero en vano ocultamos esta condición ya que el Señor nos conoce plenamente. El cristiano inmaduro y que tiene envidia, nunca reconocerá lo que está sintiendo y difícilmente pedirá perdón por su pecado ya que no reconoce que lo tiene.

La Biblia es insistente en este tema pues se da con frecuencia en las relaciones interpersonales tanto seculares como en la iglesia, por eso nos dice que “andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carneRomanos 13:13-14.

Cuando recién llegamos a la iglesia, pensábamos que cada integrante de una iglesia ya no pecaba más y que sus vidas eran integras y plenas. Pero cuando vimos que no siempre es así, pues hay quienes pasan la vida sin cambiar pues no están dispuestos a entregar su vida a Cristo, aprendimos la lección y fue un gran impacto a nuestra vida.

La realidad es que la iglesia del Señor está compuesta por seres humanos pecadores que constantemente se equivocan. Por lo tanto, muchos pecados aparecen en medio de los cantos y gritos de júbilo, entre ellos, la envidia.

Es así que vemos que la iglesia más carnal que la biblia muestra es la iglesia de Corinto. Pues había pecado de incesto, partidismos, pleitos, se cuestionaba el apostolado de Pablo y por cierto, había envidia entre los hermanos, y “delante de Dios en Cristo hablamos; y todo, muy amados, para vuestra edificación. Pues me temo que cuando llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes2 Corintios 12:19-20.

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Acerca de Julio Torres

Nacido en hogar cristiano, me gusta estudiar la biblia y predicar el evangelio de Jesucristo.

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