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La maravillosa bendición de Dios

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En este día deseo que hablemos sobre las bendiciones. En la mayoría de las ocasiones, cuando hablamos sobre las bendiciones lo primero que nos llega a la memoria son las adquisiciones materiales. Lo primero que nos llega a la memoria son los artículos como el carro, la casa, el trabajo, la cuenta bancaria y todos esos artículos que nosotros poseemos la oportunidad de tener por medio del esfuerzo humano.

Pero la verdad de esto es que las bendiciones de Dios son demasiado más que esto que podemos adquirir. Las bendiciones de Dios no os artículos materiales, sino divinas y espirituales. Es de este tema que estaremos analizando el día de hoy.

En el día de hoy vamos a analizar unos versículos bíblicos que son directamente con las bendiciones que él nos otorga a cada persona que admite y confía en su hijo amado, pero que demasiado no conoce que las posee o simplemente no se han percatado de esto.

Efesios 1:3-14Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. 4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, 5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, 6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, 7 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, 8 que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, 9 dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, 10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra. 11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, 12 a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. 13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, 14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

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Como les comente antes, las bendiciones de Dios son espirituales y divinas no materiales. Con esto no me refiero que Dios no nos bendice en las cosas materiales, por tanto les estoy comentado que lo material no es de suma importancia. Lo que es más importante es lo espiritual. Esto queda muy claro en este versículo cuando leemos “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.”

Pero esto acá no es algo que todos estamos seguros de ello. Desafortunadamente la gran cantidad de las personas no suelen observar estas bendiciones de Dios que por culpa de situaciones o circunstancias duras que nos estén ocurriendo. Como humanos al fin en situaciones nosotros nos podemos sentir mal. En situaciones podemos sentirnos desolados o mal.

En situaciones nos podemos sentir reprimidos por actividades o situaciones. Pero si nuestro espíritu esta fortalecido, si nuestra fe y confianza en cristo no está débil o no nos traiciona, podremos ponernos en pie y ganar cualquier situación que nos suceda. Tal cual como nos dice la palabra en Filipenses 4:13 cuando leemos “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Es decir, podemos vivir días gloriosos porque estaremos seguros de que cristo nos fortalece para salir victoriosos sobre estas pruebas y batallas.

Conocemos que Cristo nos da fuerzas para que venzamos las provocaciones. Conocemos que no hay problemas o circunstancia que Él no pueda ganar. Pero si nuestra condición espiritual es flacucha, si no estamos firmemente parados en las promesas de Dios y nos aferramos a Él completamente, entonces no importa las veces que acudamos a la iglesia y oigamos sus mensajes.

No interesa donde estemos o quien nos acompañe, nada de esto interesa porque suceda lo que suceda, siempre nos sentiremos desolados y desamparados. Y la gran verdad sobre nuestro Dios es que este no es su plan para nuestra vida. Dios no desea que su rebaño viva perdido y al a voluntad de los poderes de las tinieblas. Dios no desea que vivamos perdidos a la voluntad de la perversidad.

Cristo no vino a este mundo para que nosotros manejemos una vida llena de dolor y sufrimiento. Está claro que en situaciones nos tocada vivir situaciones duras, pero para que esas situaciones tenemos su promesa. Observe bien como nos comenta el Señor en Juan 16:33 cuando leemos “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.”

Cristo no vino al mundo para darnos una vida completa de dolor y sufrimiento. Él no desea que su rebaño viva perdido y no existe alguna razón para que vivíamos de esta forma. Pero el lio está en que demasiadas situaciones nuestro espíritu se encuentra flacucho.

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Esto por supuesto solo lleva a una cosa, solo lleva a que en esas situaciones de adversidad nos falle la fe. Es por esto que les comento el día de hoy que la gran bendición que dios riega sobre nosotros es la bendición espiritual. ¿Porque comento esto?

Digo esto porque las bendiciones espirituales son completamente distintas a las bendiciones temporales, o materiales. Las bendiciones espirituales son divinas, son las bendiciones que eliminan la tristeza, borran el dolor, la agonía, y las preocupaciones.

Son las bendiciones que le otorgan al hombre una vida prospera. Son las bendiciones que son superiores a todas las bendiciones materiales. Una gran verdad es que nosotros todos los que nos consideremos bendecidos por nuestras adquisiciones materiales, pero nada de eso es longevo. Como siempre digo en numerosas reiteraciones, todo lo material se puede perder en un corto instante.

Esto queda sumamente claro en las palabra de nuestro Señor Jesucristo en Mateo 6:19-20 cuando leemos “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan 20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.”

Ninguna cosa que logremos coleccionar acá en esta mundo es eterno, solo las bendiciones que Dios esparce sobre nosotros son eternas. Solo las bendiciones espirituales son perfectas en toda característica. Debido a esto cuando anhelamos ser bendecidos espiritualmente, entonces podemos enfrentar cualquier circunstancia, y podremos dar la hermosa batalla sin desfallecer.

La primera bendición es que Dios nos ha elegido a ser santos y sin mancha.

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Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él.” Él nos ha escogido personalmente para que estemos con Él. Coméntale al hermano que tienes a tu lado, Dios pensó en ti. Ahora cuestiono, ¿Esta no es la bendición más grande que se nos pueda otorgar?

Dios ha elegido a los devotos para que seamos perfectos. Dios nos ha elegido antes de la creación del mundo para que vivamos en su reino. No para que vivamos afligidos, no para que vivamos entristecidos, porque en el reino de Dios esos actos no existen. Dios nos ama de tal forma que nos ha admitido en la justicia de Jesucristo.

Él ha tomado nuestra fe en Cristo y lo ha tomado como la justicia de Cristo. Esto queda bien plasmado en 2 Corintios 5:21 cuando leemos “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” Es solo por este motivo que nosotros somos admitirle a Dios. No somos perfectos, no somos puros, pero se nos ha otorgado la bendición que algún día estaremos ante Su presencia en justicia y realidad porque Cristo nos lo otorgo en la cruz. Se nos ha otorgado la perfección a través de Cristo.

La segunda bendición es que somos hijos adoptivos del Señor.

En amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad.”

Dile al hermano que está a tu lado, somos hijos de Dios. Esto dibuja la más hermosa imagen de lo que Dios ha realizado por nosotros. Nosotros fuimos adoptados por Dios como sus hijos. Esto nos está comentando que nada nos puede parar. Nada ni nadie puede parar el propósito que Dios tiene con nuestra vida.

Acerca de Jose Hernandez

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