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La paz de Dios

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Base Bíblica

«Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo JesúsFilipenses 4:6-7

Introducción

En la sociedad en la cual vivimos, la depresión y la ansiedad, afectan cada vez más a personas sin distinguir lugar de origen, ni posición social, ni profesión, ni género. Los problemas que enfrentamos diariamente pueden lograr que nuestra paz desaparezca como por arte de magia. Por tal razón, cada día hay más personas que acuden a especialistas, terapeutas, y a cualquier profesional o persona, que pueda brindarle cierto alivio y serenidad a su mente.

Muchas personas buscan grupos de apoyo, religiones, y prácticas filosóficas, en su búsqueda de la paz, una paz que se hace cada día más esquiva para la gran mayoría de las personas. Una paz difícil de encontrar porque no se busca a Aquel que solo puede darla, y ese es Dios.

Este bosquejo biblico se titula “La paz de Dios”, y tiene el propósito de recordarnos que Dios es el único que puede darnos verdadera paz en un mundo caótico.

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Desarrollo

El Apóstol Pablo, cuando escribió su carta a los filipenses, dio dos valiosísimas claves para disfrutar de la paz de Dios, y precisamente es sobre esas claves es que trata este bosquejo biblico.

1. No te preocupes

La primera clave para disfrutar de la paz de Dios es no preocuparnos por nada. Esto puede resultar una misión imposible por las innumerables razones que trae la vida para preocuparnos. Preocuparse se ha convertido en algo natural en el ser humano. Muchas veces la preocupación viene disfrazada de planificación previa, o de ser precavidos, o incluso ser prudentes.

La biblia nos insta a ser precavidos (Proverbios 22:3), a ser prudentes (Mateo 25:1-4), y a ser planificados (Proverbios 21:31), el problema no es ese; el problema radica en que la preocupación y el afán nos roban la paz que necesitamos para vivir placenteramente.

En Mateo 6:25-34, Jesús mismo nos enseña que no hay ningún motivo válido por el cual afanarnos: ni por el cuerpo, ni por el vestido, ni por nuestra propia vida.  También nos dice Jesús que las personas que no tienen a Dios se afanan por estos motivos, precisamente porque no tienen a Dios.

Tenemos a un Padre Celestial que conoce cuales son las cosas que necesitamos, es por ello que el preocuparnos no es necesario, sino debemos enfocarnos en hacer su voluntad porque Él nos dará lo que necesitemos.

Al final, todo es una decisión. Cada quien debe decidir si preocuparse o no preocuparse. Si elegimos no preocuparnos, entonces tenemos que cambiar nuestros motivos de preocupación por oración que es el segundo punto de este bosquejo biblico.

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2. Ora por lo que te preocupa

El apóstol Pablo, en Filipenses 4:6, nos dice que no nos preocupemos, pero no solo eso, sino que oremos por todo. Cuando nos preocupamos es porque nos enfocamos en los problemas en lugar de enfocarnos en nuestro Padre Celestial que conoce nuestro problemas. Es por ello que la clave para no preocuparnos, es cambiar la perspectiva, y enfocarnos en nuestro Dios que es el único que puede resolver cualquier problema.

El Apóstol Pablo nos dice que coloquemos todas nuestras peticiones delante de Dios. Si cada vez que tengamos algún motivo para preocuparnos, lo colocamos en oración delante de Dios, seguramente nos preocuparemos menos, y veremos que nuestra comunión con Dios crecerá notablemente.

También se nos dice que oremos, y le demos gracias a Dios. Esta es una forma de demostrar nuestra fe en Dios, de forma tal que podemos agradecerle por las cosas que todavía no ha hecho, pero seguramente hará porque Él es nuestro Padre Celestial, y es un padre bueno que quiere lo mejor para sus hijos.

Necesitamos entender que la preocupación no es necesaria, sino es la oración lo que verdaderamente funciona cuando se trata de Dios. Cuando comprendemos esto, y lo ponemos en práctica, es que la tan anhelada paz de Dios puede venir a nosotros.

El apóstol Pablo en Filipenses 4:7, nos explica algunas cosas interesantes sobre la paz de Dios. Lo primero que nos dice es que la paz de Dios sobrepasa todo entendimiento. Es algo que no se puede explicar, no tiene un fundamento lógico porque escapa de ello, es un don de Dios, y como muchas de las cosas espirituales no pueden ser comprendidas por las personas que no son espirituales.

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Al ser un don de Dios (Gálatas 5:22), es algo que nosotros no podemos ganarnos, solo llega cuando vivimos según los principios que Dios ordena.

En Romanos 5:1 se nos dice que tenemos paz para con Dios precisamente porque hemos sido justificados por la sangre de Cristo. Y la manifestación principal de esa paz, la tenemos cuando sabemos que nuestro futuro está asegurado gracias al sacrificio de Jesús en la cruz por nosotros.

La paz de Dios sobrepasa todo entendimiento. Aquellos que tienen esa paz, pueden conservarla a pesar de que estén pasando por situaciones donde, lo normal es no tener paz; pero así es la paz de Dios, sobrepasa todo lo que nosotros podamos entender.

Lo segundo que nos dice sobre la paz, es que guardará nuestros corazones y nuestros pensamientos, es decir, es la paz de Dios la que puede guardarte los sentimientos y pensamientos negativos que llegan a nosotros cuando enfrentamos dificultades.

Muchas veces un sentimiento es capaz de influenciar totalmente nuestro estado de ánimo durante muchos días. Cuando enfrentamos problemas amorosos o sentimentales, estos sentimientos pueden llevarnos a decir, hacer, y actuar de una forma que a Dios no le agrada. Es en estos casos donde necesitamos la paz que solo Dios da para que guarde nuestro corazón.

De igual forma, los pensamientos pueden hacernos una mala jugada, y llevarnos a adoptar patrones de pensamiento y conductas que van en contra de lo que Dios dice en su Palabra. Si filtramos todos nuestros pensamientos a través de la Palabra, seguramente pensaremos en todo lo que nos dice el Apóstol Pablo que pensemos en Filipenses 4:8, que son las cosas en las cuales Dios quiere que pensemos.   

Conclusión

En una época como la nuestra, se hace absolutamente necesario disfrutar de la paz de Dios todos los días. Esa paz llegará cuando dejemos de preocuparnos, y convirtamos nuestros problemas en peticiones de oración. Así, la inexplicable e incomprensible paz de Dios, guardará nuestra mente y nuestro corazón de aquellos pensamientos y sentimientos que no nos convienen.

Esa es la paz de Dios, solo él puede darla, y nadie puede darla como Él.

Redactado por: Roger Rosales para Prédicas Cristianas.

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