Inicio / Predicas cristianas / Vencer el orgullo

Vencer el orgullo

Predicas Cristianas

Introducción

Muchas veces dejamos que el orgullo ponga rencor nuestra vida de creyente al creernos dueños de la razón, y eso nos dificulta el crecimiento. Pero reconocer nuestros errores es el gesto más necesario y valiente si queremos llenar de paz nuestro corazón y mantenernos cerca de Dios, pues debemos tener en cuenta que éste actúa siempre desde el amor.

El orgullo es el pecado de los que se creen fuertes; el orgulloso se cree tan dueño de la verdad que termina tomando sus deseos y sus pensamientos como la realidad misma, pero la virtud que busca el Señor es la humildad, pues es la humildad lo imprescindible para vencer al orgullo que nos acosa, al poner de manifiesto nuestra posición ante Dios.

Jesús se humilló en la cruz demostrando que la humildad es la puerta a la excelencia del creyente, pues Jesús borra el orgullo de Adán, lucha contra el orgullo y las tentaciones del diablo, y nos señala la humildad como el camino a seguir.

El orgullo de nada sirve cuando nos sumergimos en las aguas del Espíritu ya que produce parálisis espiritual que nos impide desarrollar nuestro ministerio, por lo que debemos aprender a perdonar, y a aceptar el perdón de los demás.

Anuncios

Falta de reconocimiento

El orgullo es la falta de reconocimiento de que no formamos parte del cuerpo maravilloso de Cristo, y en esas condiciones, todos los éxitos terrenales que podamos obtener están muy bien cuando vivimos la misma vida que el mundo, pero de nada sirven cuando nos involucramos en la unidad del Espíritu.

Es el orgullo lo que nos impide ver la pequeñez de nuestra persona creyéndonos tan importantes, tan grandes, actitud con la cual lo único que conseguimos es provocarnos enfermedades físicas y espirituales que se manifestarán en nuestro cuerpo.

Como cristianos, aceptemos que por más éxito material que hayamos tenido, no nos sirve para presumir ante el Señor; y para deshacernos del orgullo empecemos a pedir perdón cuando hacemos mal, dañamos, o deshonramos a alguien, pidamos ayuda cuando la necesitemos…, piensa que la humildad es una lección para el ego, porque el ego se ha engañado a sí mismo creyendo que es real, y te ha engañado haciéndote creer que eres superior a alguien, sin ver que no eres nada frente a la grandeza del Señor.

Leamos la Palabra de Dios

Eclesiastés 10:11-14Si muerde la serpiente antes de ser encantada, de nada sirve el encantador. Las palabras de la boca del sabio son llenas de gracia, más los labios del necio causan su propia ruina. El principio de las palabras de su boca es necedad; y el fin de su charla, nocivo desvarío. El necio multiplica palabras, aunque no sabe nadie lo que ha de ser; ¿y quién le hará saber lo que después de él será?

Proverbios 29:22-23El hombre iracundo levanta contiendas, Y el furioso muchas veces peca. La soberbia del hombre le abate; Pero al humilde de espíritu sustenta la honra.”

El orgullo y la soberbia forman parte del mismo espíritu, y este espíritu es la raíz de todos los pecados pues fue el pecado que llevó a Satanás a rebelarse en contra de Dios. Una persona que vive llena de orgullo puede caer en cualquier pecado. Pero además, cada vez que se enorgullece, le recuerda a Dios la rebelión que ocurrió en el cielo. Y es lamentable ver creyentes con preciosas promesas del Señor que han caído en pecado y no se han vuelto a levantar por causa del orgullo que anida en su corazón.

El orgullo y la soberbia

El espíritu de orgullo viene desde que Satanás pecó y su corazón se enalteció en contra de Dios. Fue el orgullo lo que lo llevo a la destrucción

Anuncios

tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti. Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miranEzequiel 28:14-18.

Satanás se llenó de orgullo y Dios lo derribó de los cielos. Y el orgullo, soberbia y vanidad van de la mano. Llevan a la inflamación del ego, al deseo de sobresalir por encima de los demás, a la rivalidad, y en franca oposición a la humildad que si es considerada una virtud.

La vanidad

La vanidad es la falta de verdad de lo que creemos que valemos, nos creemos más de lo que realmente somos. En cambio en el orgulloso su engaño está en que considera que el mérito de lo que es. Es exclusivamente suyo y no soporta pensar que ha llegado ayudado por otros y que sin ellos no estaría donde está, por lo que el máximo grado del orgulloso es considerar que no le debe nada a Dios, y que no necesita su ayuda.

La soberbia es la falta de verdad de nuestra posición en el mundo, es decir que al soberbio le gustaría ser el más importante y por eso se engaña hasta convencerse de que su vida es más grande de lo que en realidad es para sentirse poderoso; quiere controlar su vida, y la de quienes le rodean, porque no soporta pensar que alguien pueda tener influencia que él, por esto es que no admite que sea Dios quien le guíe y hace las cosas como mejor le parece en competencia con el Señor; el diablo no puede negar la existencia de Dios, entonces le odia porque Dios es Dios y él no lo es.

La humildad

La humildad es lo único que puede vencer a los pecados de vanidad, orgullo y soberbia, la humildad es lo único que nos permite vivir en la verdad y la libertad que el Señor nos da con Dios en primer lugar, mientras que el orgulloso tiene tan alto concepto de sí mismo que solo confía en lo que él hace porque tiene una falsa seguridad de que hace todo bien y que no hay nadie mejor que él.

El orgullo ciega al creyente impidiendo que reciba revelación de lo que es liberación, sanidad, prosperidad, fe y otras promesas que están en la Biblia pues la persona que está cegada por el espíritu de orgullo no se le puede llegar al corazón, y si se les toca su orgullo se alejan poniendo dudosas razones para su alejamiento, razones que marcan siempre la culpabilidad de otros a causa de su orgullo, pero Dios lo rompe a través del padecimiento y del dolor para poder eliminarlo de sus hijos para que puedan crecer espiritualmente.

Anuncios

El orgullo es un espíritu que bloquea a una persona para que no pueda fluir en lo espiritual y por eso les cuesta mucho fluir en los dones del Espíritu Santo ya que viven desgastados batallando con el espíritu de orgullo que les habla a la mente y al corazón dándoles razones y excusas, creen que es el Señor quien habla diciéndoles: “No necesitas cambiar, tu posición es la correcta, tu determinación es la mejor y todos los demás están mal, tú tienes la verdad”, pero Dios quiere cambiar eso por medio de su Espíritu Santo, y lo hace en aquellos que se abren a Él, aunque también muchas veces, por nuestro orgullo, no lo dejamos obrar.

El orgullo le impide someterse

Un siervo en Cristo, es un creyente que si quiere servir, pero que también se puede encontrar con que el orgullo le impide someterse ya que se requiere humildad para hacerlo; una persona orgullosa quiere que todo el mundo se someta a ella y le sirva, y eso le dará batalla en todo lo que haga pues “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” Santiago 4:6-7

Dios resiste para no dejar avanzar a una persona que sea orgullosa, y como resultado, le va mal en todo. Debemos tener esto en cuenta cuando nos preguntamos: ¿Por qué me va mal en mis finanzas? ¿Por qué me va mal con mis hijos y mi esposa? ¿Por qué Dios no contesta mis oraciones? ¿Por qué siempre que hago algo me sale mal?.

Proverbios 13:10 dice: “Ciertamente la soberbia concebirá contienda; Mas con los avisados está la sabiduría.” Y un hombre que se cree importante habla de sí mismo con vanagloria. Ostenta lo que cree ser o tener influenciando por su orgullo. Entonces provoca peleas, discusiones y divisiones entre los hermanos, en la familia, y en el hogar al estar controlados por el orgullo. Es por eso que Job dice: “Su aliento enciende los carbones, Y de su boca sale llama. En su cerviz está la fuerza, Y delante de él se esparce el desalientoJob 41:21-22.

Las personas orgullosas resisten la sumisión a la autoridad

Las personas orgullosas resisten la sumisión a la autoridad. Nunca cambian su mentalidad convirtiéndose en rebeldes. No quiere cambiar, no admite que está equivocada ni pide perdón. Debido a esto, cuando se les dice la verdad, se van de la congregación.

No soportan la presión de servir porque deben hacerlo dentro de reglas y por eso no sirven. Se niegan a cambiar su vida personal. Dios no puede obrar en ellas. Se niegan a cambiar en su vida matrimonial porque siempre están culpando a la mujer o al hombre. Mientras cada uno no tome responsabilidad de sus actos y se humille, no habrá cambio. Pues una señal de que hay crecimiento espiritual, en lo personal y familiar, es que hay cambios en su vida. Son señales de que Dios está trabajando en el corazón y que no se está resistiendo.

El espíritu de orgullo se manifiesta a través de la lengua, pues “la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosasSantiago 3:5

El soberbio se jacta de sus logros, exagera virtudes que no tiene pero siente en su corazón y dice con su boca que haría cualquier cosa, mejor que los otros, “por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios, Sean ellos presos en su soberbia, Y por la maldición y mentira que profierenSalmos 59:12

Junto a éste espíritu los demonios se juntan y crean una cadena de ataduras para mantener proteger al hombre fuerte por lo que si estas personas no buscan su liberación, pueden permanecer atadas muchos años, “El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos. Sus caminos son torcidos en todo tiempo” Salmo 10:4-5.

Conclusión

El amor de Dios en tan grande que en el momento en que deciden humillarse y arrepentirse, el Señor obra, pues “el sabio de corazón recibirá los mandamientosProverbios 10:8, y piensa como el salmista: “En tus mandamientos meditaré; Consideraré tus caminos. Me regocijaré en tus estatutos; No me olvidaré de tus palabrasSalmos 119:15-16.

© Luis Coria. Todos los derechos reservados.

Predicas Biblicas.. Predicas Cristianas Escritas

Acerca de Luis Alberto Coria

Mi nombre es Luis Alberto Coria, estoy casado con Nora Griselda Correa y tenemos cuatro hijos. Soy un fiel seguidor de la palabra de Dios.

Ver también

Predicas Cristianas - La importancia de la perseverancia

Ser perseverantes

Predicaciones Cristianas... El hombre debe perseverar fielmente en lo que el Señor le pide día tras día con todas sus fuerzas y aunque parezca que nada...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *